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Triste fecha

Reflexiones sobre el "caso Urdangarín" a la espera de que el Tribunal Supremo emita su sentencia

"En Combinatoria, el factorial de un número N es...". Ese era mi discurso el 23 de febrero de 1981 hacia las 18.30 horas ante un auditorio formado por chicos de Primero de BUP anhelando la llegada de las siete de la tarde y el sonido del liberador timbre de salida. Lo mismo que yo.

Cuando llegó la hora deseada por todos, conocí la entrada a punta de pistola de los guardias civiles en el Congeso de los Diputados, sentí el temor de que la incipiente democracia española se fuera al garete y empecé a valorar para siempre los arrestos de Santiago Carrillo permaneciendo sentado ante las balas y la valentía de Manuel Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez plantándoles cara a los golpistas.

El 23 de febrero de 2017 volvió a sonar el fantástico timbre y otro golpe, esta vez judicial, llegó a mi conocimiento. Libertad provisional sin fianza para Iñaki Urdangarín con la única obligación de comparecer el día 1 de cada mes ante la autoridad judicial competente de su lugar de residencia y comunicar al tribunal cualquier desplazamiento que lleve a cabo fuera de la Unión Europea. Para su socio, Diego Torres, mayor severidad: retirada del pasaporte, prohibición de salir de España y comparecencia mensual.

Las juezas del "caso Noos", Samantha Romero, que ejerció de presidenta, Rocío Martín y Eleonor Moyá nos comunicaron que permiten que el señor Urdangarín circule libre con su bicicleta por tierras helvéticas y que el señor Torres lo haga por nuestro país considerando que "pese a la gravedad de las penas no existe riesgo de fuga, atendiendo a su arraigo familiar y social, a su buen comportamiento y al hecho de que hayan acudido con puntualidad siempre que se les ha requerido".

Un auto que magnifica considerablemente la desconfianza en la administración de justicia. Según estas señoras, se trata de chicos que se portan bien, son puntuales y tienen el salvaconducto de haber nacido en familias de clase alta con posibilidades económicas. Un salvaconducto del que carecen los delincuentes que tienen otra procedencia y no se les aplica el mismo trato, una realidad de la que seguro son conocedores una buena parte de los 5.163 presos provisionales recogidos en la última "Memoria Judicial". A las señoras Romero, Martín y Moyá les ha debido quedar la cabeza muy descansada, no sé si también su conciencia.

"No sé", "no recuerdo"... Fueron los argumentos que con anteriodidad esgrimió la cónyuge de Urdangarín para marcharse del embrollo prácticamente sin un rasguño, ya que su conducta, en base a nuestra deficiente legislación, no fue considerada por las tres magistradas que dictaron sentencia como un delito penal, sino que la encuadraron dentro de la responsabilidad civil a título lucrativo. Además, dado que la fianza consignada ante el juzgado de acuerdo con la petición de la Fiscalía fue superior al importe de la multa impuesta, habrá que devolverle 322.325 euros. En definitiva, como de forma irónica y acertada reflejaron Mortiner y Rogelio Román en la tira "Abierto por vacaciones" de LA NUEVA ESPAÑA, un auténtico "no saber y ganar".

Ahora toca esperar a que el Tribunal Supremo emita sentencia definitiva y confiar que ésta deje al menos las cosas como las dejó la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca. Recientemente, la jueza Mercedes Alaya, intructora de causas como la de los falsos ERE de la Junta de Andalucía o los cursos de formación, ofreció en la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada una conferencia bajo el título "La independencia judicial en una sociedad democrática". En su intervención no contemporizó en absoluto, denunció la progresiva pérdida de independencia de los jueces, la injerencia del poder político en la actividad del poder judicial y señaló lo que hoy piensa la mayoría de la población: "hay una justicia para los poderosos y otra para los que no lo son".

"...El producto de todos los enteros positivos desde 1 hasta ese número". Han pasado ya 36 años y de nuevo en nuestro país se ha faltado por completo al respeto a la ciudadanía, al españolito de a pie que de forma honrada se deja todos los días la piel en su trabajo, si lo tiene, tributa sin rechistar y sabe perfectamente que si comete la mas mínima infracción no le dejarán irse de rositas para Suiza. Un cachondeo, un triste cachondeo.

Y para colmo, terminando el día, el Athletic cae eliminado en Nicosia.

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