Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Marisol Delgado

Al patriarcado, ni agua

Las terribles consecuencias de un sistema obsoleto que falla en educación emocional

Estimado patriarcado –no, de estimado nada, que una cosa es ser cortés y otra ser hipócrita, mejor patriarcado a secas–. Creo que ya ha causado usted mucho daño, ¿no le parece? Son demasiados años de sometimiento, más de 4000 en concreto.

Ya está bien de que nos quiera seguir manejando a su antojo, apelando a “su” orden social, ese que mantiene una desigualdad sistémica –en la salud, en los cuidados, en la corresponsabilidad, en la representación social o en la brecha salarial–, ocasionada por tal falta de empatía, que roza usted, sin duda, la psicopatía.

Ya está bien de que, por su culpa, haya mujeres asesinadas porque haya hombres que las consideren suyas y no toleren entonces que ellas tomen sus propias decisiones y sean protagonistas de sus vidas.

Ya está bien de que mujeres sigan sufriendo abusos sexuales porque la construcción de la masculinidad que usted propugna genere hombres que interiorizan que esos otros cuerpos les pertenecen y que pueden disponer de ellos cuando quieran y les apetezca.

Ya está bien de despreciar, invisibilizar y maltratar a quienes no hemos nacido con pene o a quienes, habiendo nacido con él, no entran dentro del canon de macho dominante.

Ya está bien de “vendernos” la idea de que la prostitución y la trata son un trabajo y de que los vientres de alquiler son actos altruistas. Utilizar seres humanos como mercancía o como vasijas no es más que esclavitud por mucho que lo quiera disfrazar de filantropía.

Ya está bien de socializar un tipo de masculinidad que exige a los hombres ser siempre fuertes y valientes, conduciéndoles así a descuidar su salud y su bienestar. Ni siquiera les da permiso para pedir ayuda cuando se sienten mal –porque bien que sermonea eso de que los chicos no pueden llorar–. Es usted responsable de demasiados suicidios que podrían ser evitables con una mejor educación emocional.

Ya está bien de habernos privado del talento de millones de mujeres a las que les quitó y les sigue quitando la voz y el lugar que les corresponde. Mujeres que habrían enriquecido el mundo si no las hubiera borrado de la historia y de los libros. Ya está bien de la “tranquilidad recetada” a las mujeres, de querer tenernos dopadas a base de ansiolíticos y antidepresivos, porque su etiqueta de “histéricas” hace que, por ejemplo, los síntomas de un infarto o el desgarrador dolor de una trompa de falopio reventada sean diagnosticados en un informe oficial como “nervios”.

Ya está bien de las mutilaciones genitales, de matrimonios forzados para poder violar cada día, de legislaciones que convierten el derecho al aborto en ilegal, de la exaltación de la misoginia, de justificar la dominación de un grupo humano sobre los demás.

Ya está bien de soportar las cifras de accidentes, de penas de cárcel o de adicciones, mayoritariamente protagonizadas por hombres a quienes, con su mandato patriarcal, convierte en peleles del riesgo y de una mal construida virilidad.

Ya está bien de que nos niegue a todas las personas el derecho y el deber de nuestra humana diversidad y el poder desarrollar valores de empatía, bondad, cuidado, respeto e igualdad que usted tanto vilipendia y desprecia, pero de los que tenemos tanta urgencia.

P.D. Por mucho que se revuelva, las grietas en su armadura son cada vez más profundas. Ya queda menos para que se desmorone…

Y no nos dará ninguna pena, lleva demasiado tiempo detentando el poder de forma indigna y perversa. ¡Ya está bien!

Compartir el artículo

stats