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El mapa y el territorio

Humanos

La confrontación entre la vivencia personal y la existencia

“Te recitaré poemas hasta que tu conciencia oscurecida se despierte poco a poco y pueda prestar atención”

Christine Lavant .“Notas desde un manicominio”

Estas pasada navidades un amigo muy querido me invitó a su casa a ver el documental “Human´s music”, resumen del documental del mismo título “Human’s” (2015) del fotógrafo y cineasta Yann Arthus-Bertrand. “Human’s music” intercala series de rostros humanos y de paisajes naturales o transformados por la mano del hombre, de muy distintas partes del globo. Si el documental lo viera un extraterrestre le permitiría hacerse una idea cabal de lo diverso y a la vez homogéneo que es nuestro planeta y quienes lo habitamos.

En el documental aparecen rostros humanos, de personas de diferentes edades, sexo, cultura y condición. Todos ellos miran a la cámara y generan en quien los observa desde la pantalla una especial y personal relación. En realidad, quien les observa se siente a su vez observado e interpelado por cada una de esas anónimas personas que hace escasos cinco años participaron en el proyecto artístico y antropológico dirigido por Yann Arthus-Bertrand. Series de imágenes personales que pasan en silencio ante la cámara, a la que miran fijamente, trasladando al observador a un estadio previo de la comunicación.

La mirada de todas y cada una de las personas que aparecen en el documental, tan solo durante unos segundos –unas claras y optimistas, otras oscuras y dolientes– permiten, a quien observa con detalle, imaginar la historia personal de todos y cada uno de ellos. Esas miradas junto con las arrugas o señales que deja el tiempo en sus rostros, la sonrisa contenida o el rictus, el gesto adusto o relajado, te hablan de una historia personal, única e irrepetible. Junto con esa serie de imágenes personales se intercalan las imágenes de paisajes naturales y salvajes o transformados por la mano del hombre: cultivos, construcciones, que muestran las huellas de la mano del hombre en el planeta que, al igual que algunos de los rostros humanos, aparece surcado por las arrugas que deja el trabajo agrícola o minero, u oculto debajo del asfalto o de torres de oficinas de cristal donde humanos, cual abejas en un panal, trabajan ordenadamente bajo la luz eléctrica. Imágenes de la huella de la mano del hombre sobre el planeta que, a pesar de las talas y cultivos, o del triunfo del asfalto sobre la tierra, desprenden una singular belleza.

El interés sobre la génesis del documental me hizo buscar en internet más información sobre el mismo. En realidad “Human’s music” es un extracto de “Human’s”, un documental de más de tres horas, donde los hombres y mujeres que en “Human’s music” solo miran a cámara, cuentan su personal historia. Testimonios de personas, algunas inocentes y optimistas, otras resignadas por lo que la suerte les ha dado o quitado, y otras desoladas por la sinrazón de la guerra o del crimen, o por la experiencia del amor o de la compasión.

Las imágenes de muy distintas partes del planeta intercaladas con esos testimonios personales hacen de la visualización del documental una experiencia especial que nos enfrenta a la individualidad de cada ser humano. Viendo el documental con una mentalidad abierta y al margen de todo prejuicio, uno concluye que no hay más raza que la del homo sapiens. Cada persona tiene, si atiendes con detalle, una tez de un color singular, unos rasgos, unas señales, que hacen de cada rostro la imagen de un ser único e irrepetible, miembro de la gran familia humana. Todos distintos y a la vez tan parecidos. Igualmente cada historia, singular y personal, pero no muy diferente a otras muchas. Historias que nos confrotan con el bien o con el mal de que cada ser humano puede ser capaz; que nos muestran todo aquello de lo que podemos ser capaces.

Ciertamente el documental completo ofrece mucha más información que el corto y mudo “Human’s music” (envuelto en la sugerente música de Armand Amar); pero personalmente me quedo con esta versión muda porque te invita a estar más atento, te incita a buscar en cada mirada, en cada rostro, en cada gesto adusto o en cada inocente sonrisa, la personal e individual historia que hay detrás de cada una de las personas que aparecen en el mismo durante escasos segundos, y es que antes de que el ser humano se comunicara por medio del lenguaje, nos comunicamos con signos, las propias manos y la mirada servían para expresar necesidades, temores, sentimientos de amor u odio.

Hoy vivimos en lo que se podría denominar la degradación de la atención. Ni nos fijamos en las imágenes, ni en los rostros que se cruzan en nuestro camino, o con los que convivimos, ni nos fijamos en todos los grandes signos que nos muestra el planeta en el que vivimos. Vamos muy deprisa, inmersos en el trajín diario, aunque, a veces, un documental mudo como “Human’s music” nos hace darnos cuenta de todo lo que nos estamos perdiendo.

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