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Que siga la fiesta

El “gasto superfluo” y el “despilfarro” en el presupuesto de Avilés

Que todos tenemos ganas de recuperar la normalidad (no la nueva, si no la del contacto físico, la de cercanía y cara descubierta) es un hecho. Tras casi ya un año de pandemia que solo dejó dolor, miseria e incertidumbre allá por donde el covid pasó, parece que el espejismo de un 2021 mínimamente diferente se ha esfumado definitivamente. Esto lo sabemos todos, pero muy especialmente los autónomos y trabajadores en ERTE por el desplome de sus empresas y todos aquellos que de una manera u otra se han visto afectados por el bicho mutante que parece ser invencible. Sin embargo, echando un vistazo al gasto en las arcas públicas, y nos vamos a centrar en lo que nos ocupa, que es Avilés, no parece que sea tan evidente para los gobernantes que siguen despilfarrando los impuestos de todos en contratos menores superfluos y carentes de utilidad, al menos para la mayoría.

Parece que la fiesta del despilfarro, el adoctrinamiento y la red de estómagos agradecidos continúa mientras los que pagan siguen agonizando y arrastrándose por las irrisorias cantidades con los que la administración pública pretende resarcirles de los cierres sin sentido y que cada vez llegarán a menos y a los más afortunados, porque este gobierno tan imaginativo para crear chiringuitos es incapaz de aportar una solución para que las personas que han contraído una deuda con la Seguridad Social puedan continuar adelante, o al menos consolarse, con las limosnas que se le dan.

La fiesta sigue porque, a pesar de los dramas, parece importantísimo gastarse la friolera de 9.600 euros en un cancionero popular, 25.000 euros en cursillos de adoctrinamiento en las aulas bajo el pseudónimo de “cursos para la igualdad”, y es que, si después de 40 años en el gobierno en Avilés los socialistas no han logrado la igualdad, mal vamos.

Pero no queda aquí la historia. Mientras el drama continúa para muchos, la fiesta parece no cesar para otros. Porque del presupuesto local, sin saber a qué motivos adolece este despilfarro, se nos van 225.000 de los avilesinos a proyectos de cooperación internacional, que no decimos que haya que eliminarla por completo, pero la caridad empieza por uno mismo, y la cantidad de personas dignas de dicha virtud teologal empieza a crecer a pasos agigantados en nuestro concejo.

Y así, podríamos enumerar un largo rosario de pequeños despilfarros que causan un enorme derroche de recursos, como los 40.000 € dedicados a la memoria histórica, aportaciones a la FEMP y a la FAC por 7.000 € y 21.000 €euros, y un largo etcétera aún desconocido y oculto tras partidas genéricas. ¿Saben a cuánto asciende la broma? Pues a más de 300.000 euros, y eso tirando por lo bajo y tomando solo algunos de los ejemplos más significativos, porque la realidad es más apabullante. Para que se hagan ustedes una idea, la primera cantidad destinada por el Ayuntamiento a ayudas al comercio y hostelería eran unos 465.000 euros, que si bien nosotros criticamos por ser escasa, es cierto que pueden suponer un balón de oxígeno para muchos pequeños autónomos y empresas que no saben de dónde sacar para gastos.

Todas estas contrataciones y gastos menores pueden ser lícitas, legales y continuistas con otros años, pero no son moralmente aceptables en una situación de emergencia sanitaria, social y económica cuando una gran parte de nuestros vecinos se ven abocados al cierre de sus negocios, la caída de facturación e ingresos por ERTE. Y estos afectados de Avilés estamos seguros de que no tienen ninguna ganas de fiesta.

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