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Contradictoria política ambiental en Gozón

La desnaturalización del paisaje ante el anuncio de un parque playa para Verdicio

Toda política medioambiental ha de tener como objetivo alcanzar un desarrollo sostenible, entendido éste como un uso racional de los recursos, de manera que permita satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

De acuerdo con esto, las principales medidas que las administraciones públicas han de adoptar, aun cuando éstas van siempre por detrás de lo que la sociedad demanda, son la prevención para evitar la degradación del medio, la corrección de los problemas existentes y la conservación de los espacios naturales. Por otra parte, las campañas de sensibilización y educación han de contribuir a alcanzar dicho objetivo.

La semana pasada el alcalde de Gozón anunciaba en LA NUEVA ESPAÑA la creación de un parque-playa en el entorno del arenal de Verdicio como medida para la corrección del creciente caos que la playa sufre todos los veranos.

Resulta difícil valorar el nivel de concienciación medioambiental del alcalde, pero, cuando menos, resulta un tanto contradictoria, sin poder discernir si se trata de mero “fachadismo” o de sincera preocupación por el cuidado de nuestro entorno.

Tan pronto lo vemos manifestarse junto con los vecinos de Cardo y más personas sensibilizadas por la preservación del medio, o estimular con su apoyo a los vecinos de Laviana para recuperar una fuente, cosa de la que nos alegramos, como permanecer impasible ante la degradación del patrimonio etnográfico concejil, por ejemplo, viendo reducirse el hórreo de la Casa Montán a los cuatro pegollos o proponiendo la creación, manida, lesiva para el medio ambiente y desfasada, de un parque-playa. Centrándonos en la parroquia de Verdicio, el anunciado parque-playa no es sino una mera ocurrencia por parte del consejero de turno y de nuestro alcalde, que pone en evidencia la falta de inteligencia resolutiva de ambos mandatarios.

Como se sabe, el Paisaje Protegido del Cabo Peñas, conformado por la estrecha franja costera que se extiende desde el Faro de San Juan hasta Punta La Vaca, se creó hace ya unas décadas para preservar sus valores naturales, estéticos y culturales. La degradación que ha experimentado este espacio es innegable.

Un recorrido por la senda costera, aunque se corra el riesgo de extraviarse, pues no está debidamente señalizada y se halla cortada a la altura de Molín del Puerto y Verdicio, permite verificar la progresiva artificialización de la costa gozoniega y la contaminación de sus aguas.

El hormigón y el asfalto, así como la proliferación de accessorios innecesarios, como por ejemplo en el faro Peñas, contribuyen a la desnaturalización del paisaje. La instalación de un parque-playa en Verdicio supone un atentado a un espacio natural, que además de su valor estético, favorecido por la presencia de dunas, praderías o acantilados, con bellos ejemplos de estructuras tectónicas de la Era Primaria (fallas, anticlinales tumbados, etc), encierra un rico patrimonio cultural. Este espacio, que hoy día está ocupado por prados, pertenecía al monasterio de San Vicente, que en el siglo XVII lo cedió en foro o renta vitalicia a la Casa-Palacio de Manzaneda. Cuando lo recibió ésta, se reducía a 15 días de bueyes el espacio roturado. Arrendado a los vecinos se mejoró y extendió su cultivo hasta alcanzar los 100 días de bueyes ya a comienzos del siglo XVIII. Cuando el monasterio trató de recuperar el predio, convertido ya en ería donde rotaban el trigo y el maíz-fabas, movió a un pleito que llegó hasta la Real Audiencia de Oviedo, haciendo valer el dominio directo sobre la posesión.

Esta antigua ería, conocida como la ería Arqués, ha dejado su impronta en el paisaje actual. Durante siglos las aves migratorias como el pollo de mayo, la codorniz o la calandria, encontraban, y encuentran en ella, alimento y refugio. Todavía en nuestros días, aunque los cereales han desaparecido, aves que frecuentaban la ería, como la codorniz, la calandria o la panadera boyal, nos siguen visitando y alegran la campiña con su trinar yerguéndose o sobrevolando sobre sus nidos.

Es por esto que hacemos un llamamiento a los ornitólogos, ecologistas y naturalistas, así como a los ganaderos, verdaderos jardineros del medio ambiente, y a todas las personas sensibilizadas por los valores de la Naturaleza en general, a que se muestren avizores para impedir cualquier intento por parte de las administraciones públicas de atentar contra este paisaje protegido insertando un parque playa y un aparcamiento habilitado para autocaravanas en un espacio de alto valor paisajístico y cultural.

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