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Fernando Alonso Treceño

La columna del lector

Fernando Alonso Treceño

O se aprende o se repite

Del pasado se aprende o se repite. Las terribles y negativas experiencias acontecidas en la pasada primavera han servido de bien poco. Casi un año después, los fantasmas del terror y los azotes del pánico desatado han vuelto de nuevo. Las ucis están al límite, faltan equipos médicos, el personal sanitario se ve impotente, las medidas recomendadas por los más avezados científicos no son escuchadas, la economía se derrumba, el pueblo se arruina mientras el miedo amenaza con graves alteraciones del ánimo y enfermedades físicas sin remedio. Para más inri, la esperanza en la vacuna salvadora sufre un duro golpe, un revés injustificable. Faltan dosis, retrasos en la entrega, el mercado negro aparece, algunos prominentes ciudadanos creyéndose más listos que el hambre. El incontenible terror a la muerte crea el hábito de la ambición, el desprecio al semejante y la rapiña del poderoso.

Nadie está seguro que con la vacunación existente, además de las reticencias que acarrea, se pueda combatir de forma exitosa la enfermedad. Hace cien años la pandemia llegó, mató a más de cincuenta millones de personas y desapareció sola, sin ninguna vacuna o tratamiento. Los mismos que recomiendan medidas drásticas y poco humanas permiten, por móviles estrictamente políticos, la celebración de unas elecciones donde caben todo tipo de abusos contra la salud de los ciudadanos.

Es el momento para sacar fuerzas de flaqueza para no perder el control y combatir de la mejor manera posible la adversidad: en tiempos de oscuridad hay que esperar lo mejor hasta que llegue. No hay mal que mil años dure ni verano que permanezca todo el año. El que mire hacia la luz es el único que podrá ver ángeles en el infierno y perlas de esperanza en el corazón.

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