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Fernando Alonso Treceño

La columna del lector

Fernando Alonso Treceño

Un año después

Un año después

¿Qué hemos aprendido un año después del primer confinamiento absoluto de la historia? Los muertos aumentan mientras millones de vivos experimentan terribles pesadillas que nunca imaginaron. A pesar de las vacunas no se percibe un futuro despejado, no son la panacea para todos los males, quedan muchas incógnitas aún por resolver, numerosas dudas sobre lo que está pasando.

En el último año ha cambiado más el mundo que en los veinte siglos anteriores. En apenas tiempo hemos pasado de estar bien y ser felices a no saber lo que somos ni a dónde vamos. El miedo se ha convertido en una segunda naturaleza; ya nada será igual, ni siquiera parecido. El mundo de ayer quedó atrás para siempre y el que va a venir nos asusta y empequeñece.

No solo han sido las muertes ocurridas las que nos han impresionado sino también la forma de morir. Pocos hablan de Dios, tienen fe, practican la oración y hacen el bien por el bien mismo y quienes lo hacen son tildados de perturbados cuando no son perseguidos con saña y animadversión.

¿Volveremos algún día a ser felices y a jugar con cosas sencillas y naturales? Pase lo que pase tenemos que recuperar la paz, la bondad del corazón mirando hacia el cielo. El virus forma parte de una realidad mayor. Los enemigos del hombre están al acecho, desean su esclavitud y desintegración espiritual. Nos han mentido mucho, nos han engañado como si no fuéramos seres humanos, ganando las enfermedades del ánimo y una forma de ver la vida contraria a la inocencia, la luz y el amor.

Sólo Dios puede ayudarnos, sólo una mente en calma, libre de pensamientos negativos y una conciencia despierta nos llevarán al paraíso.

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