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Francisco Sánchez

Vita brevis

Francisco Sánchez

La apertura de abril

Repaso a efemérides que ampliaron libertades

Abril, aguas mil, dice el refrán. Que llueva lo que quiera, digo yo. Pero, bueno, se entiende que el personal esté pendiente del parte meteorológico, por aquello de saber qué prendas sean las adecuadas para ponerse y dónde y cómo poder ir, si entrar en un local cerrado o acomodarse en una terraza, si ir en vehículo o patear a pinrel.

No sé si será esa revoltura del clima la causa, pero lo cierto es que en un mes tal como abril se sucedieron algunos acontecimientos históricos que modificaron el caminar de algunas sociedades. Así ocurrió en Nueva Inglaterra, donde hace un clima más o menos como el de aquí, que fue en abril cuando se inició la Guerra de la Independencia americana, de la que nacieron los Estados Unidos También en abril fue cuando se proclamó la II República española, en un día 14, alzando la bandera tricolor, que es un error histórico de sus diseñadores, al pretender incluir el morado en ella como el pendón de Castilla, cuando nunca fue éste de ese color, sino el rojo carmesí.

La confusión seguramente se debió a que el regimiento de Castilla vestía en su uniforme el morado, pero ese color era el de esa unidad militar, no el del Reino de Castilla. Así que los Comuneros de Castilla jamás enarbolaron un pendón morado, por mucho que se empeñen los modernos castellanistas de izquierda radical. Por cierto, que también fue el 24 de abril cuando acabó la Guerra de las Comunidades de Castilla, cuando les cortaron los pescuezos a Padilla, Bravo y Maldonado, tras ser derrotados por las tropas del emperador Carlos en la batalla de Villalar. Un día después, el día 25 de abril, pero más de cuatro siglos después, se produjo en Portugal la Revolución de los Claveles, que se puso en marcho en su madrugada, cuando se escuchó en la emisora católica Rádio Renascença la canción de José Alfonso “Grándola, Vila Morena”, que puso fin a que se cantara a hurtadillas aquella otra jocosa que decía: “É sempre a mesma melodía / Salazar e a sua democracia”. El doctor Oliveira Salazar ya había muerto para entonces, pero la dictadura continuaba con Marcelo Caetano, y en aquel día de abril se puso fin.

Don Adrián Barbón, que es de Laviana y tanto se preocupa por la salud de sus asturianos, parece que ha querido unirse a las efemérides históricas de este revuelto mes de abril, ampliando nuestras libertades. Ya podemos retrasar nuestra recogida a las once de la noche, que es una hora más que hasta ahora. Y, mire por dónde, hasta esa misma hora podemos disfrutar de las terrazas de los chigres, si el tiempo lo permite, y de seis en seis. Eso sí, si llueve, como es común por estas fechas, no podremos recogernos en el interior de los chigres si es más tarde de las nueve, que es la hora límite para usar esas dependencias.

Esta gran revolución tiene sus cosas, como todas. La primera es que se seguirá sin poder cenar fuera de casa, al menos no bajo techo y con mantel de tela, vajilla y cubertería compuesta por cuchara para la sopa, que es plato muy saludable para la cena, por tenedor y cuchillo o pala para el pescado, que este último producto es más digestivo para antes de dormir. Es que antes de las 9 no son horas habituales de cenar, así que nos queda sólo picar algo rápido a modo de merienda cena, como unos fritos de pixín, unos bocartes y unas patatas bravas para forrar.

La segunda cosa que se me ocurre que puede distorsionar nuestro gozo es la de apurar la última copa en la terraza, si el tiempo lo permite, porque coincide con la hora de estar en el encierro domiciliario. Llegadas las once habrá que desaparecer levitando como Supermán, porque no está previsto como excusa para deambular después de esa hora el venir del chigre. De modo que esa norma sólo está prevista para quienes tengan una terraza debajo de casa, que no está mal la cosa para quien tenga semejante facilidad.

Así que, si se deciden, a trasnochar algo, tengan en cuenta esas pequeñas cuestiones. A las nueve se tienen que largar del interior de los bares, restaurantes, tabernas y chigres en general, mientras que los que están en la terraza pueden continuar hasta las once. Cuando salga y los vea, no les envidie, porque en abril puede que les caiga un nublado.

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