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Chiringuitos del PSOE: el Niemeyer

Un análisis crítico sobre el dinero que lleva engullido en su década de funcionamiento el centro cultural de la ría de Avilés

Escribía hace unas fechas sobre la Fundación Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón (LABoral), una más de esas entidades, consorcios, fundaciones y sociedades creadas por los socialistas asturianos en los últimos 35 años que hemos calificado desde el PP como “chiringuitos” al estar orientados buena parte de ellos a evitar los controles administrativos públicos, los de contratación de personal, o los del carácter limitativo presupuestario y, generalmente, con resultados deplorables. Analizaré lo acontecido en otro de ellos con escándalo y final en los tribunales: la Fundación Niemeyer.

Chiringuitos del PSOE: el Niemeyer

A diferencia de la LABoral, que en 2005 utilizó el subterfugio de incluir socios privados que aportaran más del 50% del capital, la fundación del Niemeyer, constituida en 2006, se inscribió también como fundación privada a pesar de que su capital de 60.000 euros era íntegramente aportado por el Principado con 30.000 euros y por el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria de Avilés 15.000 cada uno, y así evitar los controles que se exigen a lo público. Entre 2008 y 2010, el Principado construyó el edificio singular destinando al Niemeyer por más de 30 millones de euros y otros 5 para el aparcamiento aledaño financiado por Sepides propietaria del PEPA, que diez años después ¡sigue cerrado y sin uso!

Desde su constitución, la Fundación, bajo los auspicios del Presidente Areces, fue copada por los “defensores de lo público” socialistas y algún comunista (Migoya, Rodríguez Vega, Ponga, Buendía, Rañón…) como si de un cortijo propio se tratara, nombrando a Grueso y a Rebollo, respectivamente, de “su Centro”. Y comenzó el delirio: la excelente agenda y relaciones de Natalio Grueso y la chequera que le dejaban manejar, ambas imprescindibles, consiguieron que por Avilés transitasen nada menos que Woody Allen, Kevin Spacey, Jessica Lange, Brad Pitt, Win Wenders, Carlos Saura, Paco de Lucía, Coelho, Yo-Yo Ma, Wole Soyinka, Serrat, Arrabal...

Los flashes fotográficos con tanto astro acumulado debieron cegar hasta tal punto a socialistas del Principado y Avilés que parece no se enteraban del gran derroche que se producía ante sus narices. Sorprendentemente la justicia les ha eximido de toda responsabilidad, probablemente por ¿enajenación artística?, pues sólo así se puede entender que ni consejeros ni alcaldes y exalcaldes, patronos de la Fundación, no apreciasen el que en poco más de un par de años en el Niemeyer se gastasen 7 millones de euros en unas actividades sin respaldo presupuestario. Durante estos iniciales años del Niemeyer las subvenciones de las tres administraciones rondaron los cuatro millones de euros (sólo la Consejería de Cultura y Recrea entre 2009 y 2012 aportaron más de 3 millones) a lo que ha de añadirse el pufo adicional que superó los 3,4 millones. Ni se enteraban ni tenían que dar cuentas a nadie, ¡bendita inconsciencia!

Pero el gobierno cambió de signo y destapó el pastel provocando el concurso de acreedores, varios procesos judiciales por falsedad documental, delito societario y contra la Hacienda Pública, además de controversias con la Agencia Tributaria. Ni tras el concurso de acreedores ni tras el inicio de los juicios se atisbó intención alguna de los patronos para cumplir con la ley modificando los estatutos y transformando en pública la Fundación del Niemeyer, y sólo a partir de 2018 se corrige la ilegalidad incorporándola entre las fundaciones públicas del Principado en la Ley de Presupuestos, aunque el Patronato no modifica sus estatutos hasta más de un año después, el 3 de abril de 2019.

¿Y qué nos cuesta y ha costado el Niemeyer? Entre el pago de la deuda concursal (3.490.710 euros) y los gastos de funcionamiento que aportan Principado, Ayuntamiento y Autoridad Portuaria (750.000 / 300.000 y 100.000 euros al año respectivamente, con grave perjuicio para la Comunidad Autónoma, que contribuye con más del 70% de sus gastos y deuda), desde 2010 el Niemeyer ha engullido más de 13 millones de euros de los presupuestos públicos sin contar los 35 de sus instalaciones. ¡Y luego hay quien dice que no hay dinero para la cultura! Cierto es que los ingresos por entradas del Niemeyer superan los 158 euros anuales de su homóloga La Laboral, pero aun pasando del “gratis total” de sus inicios, no alcanzan a cubrir el 15% de sus costes totales.

Es pues la Fundación del Niemeyer otro ejemplo de cómo los “defensores de lo público” dilapidan millones de euros como si de ricos propietarios se tratase, mientras organizan metódicamente sistemas para escabullirse del control público. Tras los bochornosos hechos que se produjeron, sigo buscando si alguno de sus responsables había dimitido y no me he enterado.

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