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Crítica / Música

Illán García

Para rebobinar con el boli

Un repaso coral a las músicas de los años ochenta que solían escucharse en cassette

Mallas y colores estridentes, baile y melodías que son muy difíciles de olvidar. Suenan y resuenan en la cabeza y permiten viajar en el tiempo a una década tan heterogénea como los años ochenta, donde el rock convivía con el dance, las hombreras, las melenas de pelo cardado y la música formaba parte de la vida. Todo aderezado con voces, solistas y coros que cambian el concepto de los temazos que se escuchaban más en cinta, en cassette. No era para menos, era la “Cassette Experience”, una mixtape, una mezcla de temas, con la que “Adioses Show Choir” hizo vibrar al público que se acercó al Valey el sábado.

La pandemia parecía haber desaparecido a juzgar por los ojos de entusiasmo de los asistentes que acompañaron las melodías que llenaban el escenario. Y es que fue un tema tras otro en un espectáculo que fue de menos a más, en el que se iban intercalando cortes y cuñas de radio y televisión de aquella década “prodigiosa” en la que el PSOE lo ganaba todo, pese al “OTAN de entrada no”, los GAL y la reconversión, “Martes y 13” hacían reír con sus empanadillas de Móstoles y Mayra Gómez Kemp y Joaquín Prat eran líderes de audiencia. “It’s raining men” abrió la sesión y de ahí un repaso por la música disco, las coreografías de Fama y con voces que bien merecían un aplauso. Un medley de “Mecano” dejó claro que las voces de “Los Adioses” llenan más que Ana Torroja y los hermanos Cano, después de haber repasado uno de los clásicos de “Wham”, la banda de George Michael a cuatro voces. Los ochenta tiene su parte hortera y también una firme defensa de la libertad sexual, para que cada persona ame a quien desee porque cada uno es diferente.

Y es que en la mixtape del coro de “Los Adioses” hubo tiempo para todo. Quisieron que el espectáculo durara noventa minutos, quizá por casualidad pero ese era el tiempo máximo de duración de las “cintas largas”, las que permitían grabar dos discos, uno por cada cara. En la A hubo tiempo para introducir uno de los clásicos de Bonnie Tyler y una fusión de “The Wall” de “Pink Floyd” con el “We will rock you” de “Queen” como si se hubiera grabado por encima, pero con el matiz de que, sin ruido, encajaba a la perfección. Notas, guiños a la caída del Muro que partía Berlín y el mundo en dos, tras recordar a aquellas muñecas que se dirigían al portal y al gnomo de David y la inolvidable mezcla de leche, cacao, avellanas y azúcar.

Cuando todo estaba a punto de acabar. Por la megafonía, emergió la voz de Tejero durante el 23F con aquello de “Quieto todo el mundo”. Pues como todo iba bien, los asistentes hicieron caso al coronel y “obedecieron” al “se sienten, coño” y permanecieron para escuchar el último medley, el más fiestero y hortera de la tarde con guiños a Rafaella Carrá y compañía. Y es que, como decían los “Queen”, el espectáculo debe continuar. Pues eso, una cinta para rebobinar con un boli.

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