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Primitivo Abella

Chapa y pintura

Sobre las declaraciones del presidente de Sepides

Hay un discurso que por repetido ya se toma por cierto. El terreno de baterías son los solares sobre los que se van a asentar multitud de empresas tecnológicas que van a traer empleo y prosperidad a la ciudad. Que el nuevo polígono tenga atractivo por sinergias y comunicaciones nadie lo niega, otra cosa es que tanto espacio vaya a ser ocupado, en 50 campos de fútbol cogen muchas cosas. El Ridea, Incuna, el Colegio de Arquitectos y otros colectivos defienden que se mantengan algunos de los elementos de las instalaciones de baterías, menos de una décima parte del espacio. Justo lo mínimo que permita hacer una interpretación de ese capítulo de nuestra historia y mantener parcialmente esa silueta icónica que identifica nuestra ciudad para quien entra en ella y que la hace diferente de todas las demás. Eso ya tiene un valor, el que le damos quienes apreciamos la historia y el que proporciona tener un atractor de visitantes amantes del patrimonio industrial.

Además tiene un valor adicional porque lo que se pretende no es simplemente mantenerlo en pie sino darle actividad. Así han hecho en muchas ciudades alemanas o inglesas donde han sabido reconvertir antiguas instalaciones fabriles en nuevos centros productivos, logísticos o culturales. Dicho de otra manera, mantener una parte de las instalaciones es el primer proyecto económico presentado para el nuevo polígono industrial. El partido socialista sin embargo no ve más allá de la piqueta. El PSOE de Avilés considera que el papel del Ayuntamiento en esta película es el de acomodadores. Ni presentaron proyecto a Sepides ni lo van a presentar: total ¿para qué?

Con la promesa de un futuro prometedor en esos terrenos pueden estar vendiendo motos durante años y eso tiene mucho valor para quien quiere vivir de esto. El señor presidente de Sepides es un abogado del PSOE que fue portavoz de Chaves y que estuvo 30 años haciendo de todo en la administración andaluza hasta que el PSOE perdió el control de Andalucía y entonces lo pasaron a gestionar solares y derribos para el estado español.

Dice este señor que pintar un gasómetro sale por 2,5 millones de euros, o sea que si la cuenta es para pintarlo por completo se nos pone a 200 euros el metro cuadrado y si solo pensaban en restaurar lo que ya está pintado con los colores del Sporting sale a 500 euros/metro. No hay pintor ni en Andalucía ni en Asturias que no esté interesado en una obra así, yo mismo estoy pensando cambiarme de gremio.

Eso cuentan pero no aportan presupuestos ni detallan cómo se hizo ese cálculo. Dice también el abogado, que baterías no tiene ningún interés patrimonial. Cuando el señor Rajoy afirmó que lo del cambio climático era un cuento por lo menos aportó una fuente cualificada. “No lo digo yo, lo dice mi primo que es Físico”. El señor Cervera, sin embargo, no cita fuentes. Primero nos mete miedo sobre el coste de mantener el patrimonio en pie y luego nos cuenta que eso no vale nada. El objetivo está claro.

Otro profesional de la política, Álvaro Álvarez, sin oficio ni formación conocida, sostiene que se reunió con la empresa que aspiraba al contrato de baterías porque querían conocer su opinión experta sobre el derribo y el achatarramiento de la chapa. En el PSOE de Avilés dijeron que si Álvaro lo decía así sería. La señora alcaldesa, de oficio alcaldesa, dice que ella no dice nada, que lo que manden los que mandan, que como repite el concejal de Promoción Económica, el papel del Ayuntamiento se limita a conceder licencias de derribo y si quieren pintar el gasómetro, una de obras menores.

Algunas sensibilidades ven que Avilés va a perder una parte de su alma y otras solo ven un problema de chapa y pintura.

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