Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fernando Álvarez Balbuena

Corriene alterna

Fernando Álvarez Balbuena

Presidente de Honor de la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca

La lengua asturiana

Dudas sobre la necesidad o utilidad de la oficialidad

El célebre filósofo y jurista milanés del siglo XVIII, Cesare Beccaria, uno de los padres del moderno derecho penal, dejó escrita esta reflexión: “Si yo demostrara que la pena de muerte no es ni útil, ni necesaria, habría vencido la causa de la humanidad”.

La lengua asturiana

Su sentencia se cumplió en gran medida, pues hoy son muchas las naciones que han abolido la pena de muerte en sus legislaciones penales y no han aumentado en ellas los delitos que antes se castigaban con tan cruel y, me atrevería a calificar, tan descabellada actitud penal.

A la vista de lo expuesto por Beccaria , trasladándome a los tiempos actuales, y analizando las costumbres sociales y políticas vigentes, me atrevo a parafrasear al maestro italiano diciendo: “Si yo demostrara que la normalización y oficialización del bable asturiano, no es ni útil, ni necesaria, habría vencido la causa del sentido común”

Últimamente, nuestros gobernantes autonómicos, atacados del virus lingüístico, han empezado seriamente una labor de oficialización del bable, que intenta coger en marcha el último tren de la ”llingua asturiana” para imponerla en las escuelas como asignatura obligatoria, en igualdad con el castellano o las matemáticas , y con los ojos puestos en una diferenciación de nuestra región con el resto de España, tal como lo hicieron Cataluña o Galicia, ejemplos, junto a las Vascongadas o Valencia del aldeanismo localista que está tan de moda.

Yo no creo ni en la utilidad, ni en la necesidad de dicha oficialización, por muchos motivos, el primero de los cuales es que ya los estudiantes tienen bastante que estudiar, para cargarles con una asignatura nueva y todo lo que ello significa, amén de que la normalización de la “llingua” es costosa, trabajosa y bastante inútil, ya que los astures, con lo que tenemos actualmente, nos entendemos sin problemas y, además, como españoles, poseemos un idioma prácticamente universal que hablan quinientos setenta millones de personas.

Nunca en Asturias (Cuna de España) hemos buscado la diferenciación ni, mucho menos, el nacionalismo. Hemos sido españolistas y a mucha honra, pareciéndonos que los separatismos eran todo lo contrario a nuestra manera de ser y de sentir y, considerando que la diferenciación lingüística lleva inexorablemente al nacionalismo separatista, afirmación ésta que se demuestra por sí sola, observando lo que pasa a día de hoy en España.

Sin embargo, yo no digo que se borre el bable de un plumazo, sino que igualmente de un plumazo se oficialice, porque ni es útil, ni es necesario, más bien al contrario, es caro e inútil. Pero aquellos a quienes satisfaga hablarlo, son muy libres de hacerlo, pero por su afición y deseo, sin obligación alguna de las autoridades, cuyos últimos fines con la oficialización, no están claros en absoluto, sino más bien todo lo contrario.

Así pues, considerando que el coste de la imposición bablística supera ampliamente los límites de lo razonable, como expresa en su artículo de hoy mi amigo y compañero Juan García, mejor es dejar las cosas como están. Que todos nos entendamos bien en nuestro modo de hablar, el asturiano particular de cada valle y comarca, cosa que es normal y corriente, y que no olvidemos que tenemos la enorme riqueza del Castellano cuya difusión es la segunda del mundo.

Compartir el artículo

stats