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Juan García

¡Qué llingua ni qué niño envuelto!

La aspiración a ser atendido con normalidad ante la Administración

Este pasado 15 de junio, escribía junto a mi amigo Fernando Balbuena en esta misma sección de “Corriente alterna”, sobre el mismo tema del que hoy también hablaremos, y seguramente volveremos a hablar. Y es que, si para entrar en razón, hemos de repetir hasta la saciedad el porqué de nuestro convencimiento al respecto de una determinada “chifladura” por parte de nuestros gobernantes, pues –nada– lo haremos.

Pretenden resolver en pocas fechas –parece ser este próximo 15 de diciembre concretamente– con la reforma del Estatuto de Autonomía, un tema tan controvertido e innecesario como es el tema de lo que llaman “la llingua”. Tema, por otra parte, que intentan “normalizar” sin ni tan siquiera haberle dado uso. Inaudito, ¿verdad? Pues cierto. Y es que ya tienen montado desde hace muchos años al respecto (1980), hasta lo que llaman Academia de la Llingua, constituida entonces con el objetivo de promover “la investigación y normalización gramatical del asturiano” y dotada o subvencionada hoy en día –eso sí– con más de 200.000 euros al año; y todo eso sin normalizar, que si alguna vez llegara a normalizarse… En fin, es bueno un poco de humor entre tanto desatino.

Pero hay algo que se me escapa, y van a permitirme que hable en español y asturiano castizo para mejor expresarme. Así que, yo que me considero “asturianu de pura cepa” (cuidadín, de San Claudio), que hablo y se me entiende con un determinado acento asturiano en todos los sitios…, resulta que ahora, por cojones, (lo del español castizo, ya saben) tengo que ponerme a estudiar “llingua” (lengua inventada que pretende sustituir a nuestra “forma de hablar en asturiano”) si aspiro, por ejemplo, a que mis cosas ante la administración, sean atendidas con normalidad. Espero no tener que llegar nunca a estos extremos. Pero bueno, todo en la vida tiene su principio. Así que ¡tócate la gaita, Roque!. Desde luego … ¡home, por favor… ! Hablan incluso ya, de un “sello de calidad lingüística” que afectaría directamente a las empresas, y que como buen gasto superfluo supondría más de 70 millones de euros al año. Pero a todo esto y hasta ahora ¿alguien habló sobre los beneficios que a los asturianos nos supondría hablar una “llingua inventada e impuesta” , y que si más remedio todos tendríamos que ponernos a estudiar?.

Lo resumió muy bien quien fue presidente del Principado, Javier Fernández, que aunque no tengo la literalidad de sus palabras, en alguna ocasión espetó: “la oficialidad sería muy buena para la lengua y muy mala para los asturianos. No da a los asturianos el derecho a hablar una lengua, si no que le da a una lengua el derecho a tener hablantes obligatorios”. Es el mejor resumen que al respecto, he escuchado o leído nunca. Y es que hay sentencias, que como esta del señor Fernández, deberían de tener un hueco permanente en la historia de Asturias y por qué no, en la de España.

Me gustaría en este punto hacer un breve comentario “ad hoc” y decir que en estas últimas semanas y desde que la Sociedad Económica de Amigos del País de Avilés y Comarca “abrió el melón” como dicen algunos, de la idoneidad o no de un cambio en el actual Himno de Asturias, nos han llovido a algunos, comentarios de todo tipo. Y voy a dejarlo aquí, pero alguno de ellos, ha sido insultante y por qué no decirlo, hasta vergonzoso. No he visto yo esa intensidad, ni parecido, con el tema de “la llingua”, que como muchos de ustedes recordarán –en su momento– también “abrimos aquel melón” promoviendo y organizando conferencias y debates a propósito del asunto. Se abrió, se debatió, se habló y cuando correspondió se acabó.

Pues amigos, puestos a “abrir melones” de este tipo, sigamos abriéndolos, ya que es una manera de lo más democrático de sostener debates, donde los bloques se enfrenten y saquen toda su artillería a relucir a propósito del tema objeto del debate, mientras los demás escuchamos y aprendemos.

Si hay debates de “llingua” que también los haya a propósito de una propuesta de cambio en nuestro actual Himno de Asturias. Así que, ya saben, “o pa todos o pa nadie”. Por qué si no ¡qué llingua, ni que niño envuelto!

Me despido hoy, absteniéndome de pedir en unas fechas, la reapertura del caso de “las cartas con bala” como venía haciendo semanas atrás, aunque en algún momento volveré a insistir. Entretanto ya saben, estén vigilantes, no se dejen engañar, y que la Santina de Covadonga nos guarde, guie y bendiga a todos.

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