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Juan García

La columna del lector

Juan García

Guillermo

Ayer 17 de noviembre de 2021 a las 06.19 am. fue un momento de mi vida muy especial. Esa fecha, que quedará grabada en tu agenda biológica como la fecha en la que cada año cumplirás uno más -querido nieto Guillermo- esa fecha, también ha sido para mí muy importante ¡y no sabes cuánto!

En mi habitual colaboración con este diario, te escribo esta pequeña salutación que te dedico a modo de bienvenida a la vida, que un día –y por tus propios medios- llegarás a leer y comprender. Así que todo lo que en adelante te comente, no dejará de tener en ocasiones un carácter un tanto predictivo, y en otras consultivo, ya que hasta dentro de 12/14 años –como te digo- no llegarás a leerlo y entenderlo perfectamente.

Recé, pedí, y volví a rezar, por qué Dios me diera salud y me permitiera llegar a conocerte. Y desde luego que me lo ha permitido. Ignoro -claro está- si correré la misma suerte cuando estés leyendo y comprendiendo esto que escribo, y pudiéramos hacerlo y comentarlo juntos. Dios proveerá también. Entre tanto que sepas, que con tu llegada, me has hecho uno de los hombres más felices del mundo.

Mira Guiller. Naciste el año posterior al que una peste llegada de oriente –un virus que se llamaba covid-19- recluyó obligatoriamente durante un buen tiempo en sus respectivas casas, a prácticamente todos los habitantes de este planeta. Pregunta, pregunta a tus padres y verás con qué pena y rabia contenida te cuentan este triste episodio de sus vidas. Ni de tu madre contigo en su vientre, pudimos disfrutar los abuelos en aquel tiempo como nos hubiera gustado y apetecido, para preservarte a ti, de todo posible riesgo de contagio.

Una pregunta que ahora te hago y que supongo que con tu edad, en pleno uso de razón, igual estás en disposición de poder contestarme. ¿Se confirma después de los años, que el virus habría salido al final de un laboratorio chino? Si en este tiempo, aún no te dan una respuesta contundente, empieza a pensar que en el año que tú naciste y el anterior, alguien se propuso secuestrar al mundo con fines -como podrás entender- perniciosos y poco éticos, con lo cual y hasta que Dios me dé salud para recordártelo con frecuencia, te estaré cantando al oído: “ No te dejes engatusar, guapín”

Llegas querido nieto, en una época en la que el mundo está cambiando sus costumbres profundamente, sus sentimientos varían de tal manera que aquello que los viejos de hoy, tus abuelos e incluso tus bisabuelos, llamamos “escala de valores”  que, o está en proceso de invertirse o en vía de desaparición. Un día, cuando consideres, pregúntale a tus padres: "Oye papis, ¿la educación que me dais, se encuentra al amparo de esa escala de valores de la que güelito me habla alguna vez?" Esto ciertamente tiene un peligro.

Si el mundo no cambia y toma otros derroteros, formarás parte de una inmensa minoría educada acorde a esa escala de valores, que te hará sentirte peligrosamente diferente. Pero como para casi todo, tú tienes el antídoto al alcance de tu mano. Y ese antídoto querido nietín, no es otra cosa que tu propia personalidad, que te hará cumplir con la educación en la que te críes y el ambiente de amistades en el que te desenvuelvas.

Tu personalidad, será en todo caso, la que definitivamente conjugue ambas situaciones y te haga desarrollarte como una persona de bien, cosa creo en tu caso, bastante fácil de conseguir, si en ningún momento bajas la guardia. Gracias por un día haber nacido y tener la oportunidad de quererte Guillermo.

Un besucu muy fuerte y la Santina te cuide y te guie.

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