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Rubén Martínez

Crítica / Música

Rubén Martínez

“Paco, tú, el tuyo; yo te sigo...”: el fin de fiesta del "Fifty-Fifty"

El éxito de la voz enérgica y pura del padre de los cantautores en el festival de jazz y poesía

El concierto de clausura del festival M. Villamuza

Por fin en Asturias, y en Avilés, para un festival de poesía y jazz en el que no podía faltar el decano, el padre de los cantautores, que casualmente en Oviedo, simultáneamente, ha tenido lugar un Congreso sobre la canción de autor bajo el omnipresente Cohen. También recientemente Ibáñez fue invitado en Grândola (Portugal) al “Encontro da Canção de Protesto” junto a otros veteranos cantautores: Sérgio Godinho, Quico Pi de La Serra, Bernardo Fuster, Luis Pastor y João Afonso, entre otros.

Se nota que a Paco Ibáñez le gusta Asturias y, al margen de los tópicos de la comida, recordó cómo en el exilio en Perpiñán, al encuentro familiar con su padre republicano, conocieron a un matrimonio asturiano que le marcó por su apoyo y simpatía. También en París, en algunos conciertos hubo colectas para las movilizaciones de los mineros asturianos allá por los sesenta.

A Paco Ibáñez no le gusta el inglés, no soporta el maltrato a las lenguas y a la española cuando al subirse al avión en Barcelona la locución es en inglés; una persona que domina varias lenguas incluida el euskera, que canta con una dicción perfecta. Volvió a recordar cómo su primer público fueron las vacas en el caserío de su abuelos por parte de madre, los Ibáñez Gorostidi.

Asistentes al concierto de Paco Ibáñez en el Palacio Valdés. | Mara Villamuza

En el escenario, con su fiel guitarrista Mario Mas, al que Paco le consulta en qué tono tocar, y este les responde: “Paco, tú, el tuyo; yo te sigo...”. Y es en estos momentos cuando muestra su antiimperialismo yanqui, hasta el punto de que alguien le dijo 1985: “Paco, te tienes que reciclar”. Se refería a que había que meter batería, trompeta, ruido... Ese mismo ruido que tanto detesta y que dice que ha triunfado en la música junto con el fútbol.

Hablaba ayer el redactor de LA NUEVA ESPAÑA Saúl Fernández de la respiración de Benjamín Prado entre nota y nota del concierto con Jorge Pardo del pasado viernes. En el concierto de Paco Ibáñez, con un sonido perfecto en el Palacio Valdés, también se oía, y se sentía, su respiración fatigada para una persona de esa edad, pero una vez que arranca su voz suena como casi siempre, enérgica y pura en todas las canciones clásicas: “La más bella niña”, “Es amarga la verdad”, “Un español habla de su tierra”, “Proverbios y cantares”...

“Paco, tú, el tuyo; yo te sigo...”

Y, por supuesto, llegó el momento de Georges Brassens en el año de su centenario, en palabras de Ibáñez: “Es el trovador más importante que ha parido la humanidad, es el Juan Sebastián Bach de la canción”. Fue su influjo e influencia lo que le marcó hasta el punto de reconocer que sin el conocimiento y descubrimiento de Brassens él hoy no estaría tocando...

En la recta final, el acordeonista vasco Joxan Goikoetxea acompañó a Paco con la adaptación al euskera del poema de Cesare Pavese “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” y una versión maternal de la popular canción convertida en himno mundial “Pello Xosepe”. Se echó en falta alguna canción dedicada a Joan Margarit, como sí hiciera en otros actos de homenaje al poeta y amigo.

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