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La Nueva España

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María Teresa Domínguez Murias

Burbujas políticas

Sobre el derecho a la crítica y las libertades de expresión e información

Existen más y mejores, en relación a la noticia que he seleccionado para comentar esta semana, pero hay una que me ha indignado por lo que esconde, el intento de los políticos de callar, maquillar, desvirtuar la realidad, de decidir de lo que se puede o no hablar.

El pasado 30 de noviembre el PSOE y sus socios (Unidas Podemos, Esquerra Republicana, EH-Bildu, JuntsxCat, PDeCAT, Más País, Equo, la CUP, Compromís, BNG y Nueva Canarias) registraron un escrito para que la Cámara tome medidas contra el modo de actuación de reporteros que incurren en faltas intolerables de respeto. En definitiva, poner coto a las preguntas que rompen la cordialidad en las ruedas de prensa, lo que Gabriel Rufián llamó las “burbujas mediáticas de la ultraderecha”.

Pensé que pronto darán un paso más y decidirán demandar a los citados profesionales de la información bajo la bandera de su derecho al honor sustanciando sus pretensiones en el artículo 7 de la Ley Orgánica 1/1982 de 5 de mayo, de protección Civil del Derecho al Honor, a la intimidad Personal y Familiar y a la propia imagen, precepto que ha de ser puesto en relación con el artículo 18 de nuestra constitución que dice que “Se garantiza el derecho al honor,...”.

Las declaraciones vertidas dentro del marco de las controversias políticas, deben de encuadrarse dentro del ámbito de la libertad de expresión y de información que reconoce nuestra Carta Magna y que también amparan a las “burbujas mediáticas de la ultraderecha” como profesionales de la información, y máxime cuando las expresiones o preguntas controvertidas se dirigen en todo caso a cuestionar la actuación política.

Estamos hablando de la problemática que afecta a partidos políticos, en el ámbito de crispación que los ahora firmantes han contribuido de forma notoria, con cruces de acusaciones y reproches más que habituales hacia otros políticos/as de otras formaciones.

Cuestión distinta es que moleste la línea crítica que no respete la corriente uniforme de los medios afines, y que les permite representar una realidad diferente o más atractiva de cara a la ciudadanía.

El derecho a la crítica, a discrepar y a no seguir las directrices dadas desde el gobierno es en sí mismo esencia de la democracia por más que incomode. Libertad de expresión, libertad de información y crítica política.

El artículo 20 de la Constitución dice:

“Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción...

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

No se puede tolerar el intento de maniatar el derecho a la crítica, de cuestionar la realidad que se nos brinda, de razonar de manera diferente. En base a este derecho de crítica describo lo que para mi es un intento de cambiar la realidad.

El pasado 25 de octubre, Barbón decía que “el futuro de Asturias ha de pasar por el apoyo a la ciencia, la investigación y la innovación”, sin duda algo evidente, pero hablar de innovación o de futuro tecnológico, es difícilmente imaginable cuando días después y tras unas jornadas de intensas lluvias, nuestra región se quedaba incomunicada, con motivos de los argayos, y lo que es más grave, con personas heridas y con una víctima mortal. El presidente dijo entonces que el cambio climático tiene mucho que ver, será que en Asturias en extrañas ocasiones llueve.

Entiendo que no gusten las palabras del alcalde de Salas, Sergio Hidalgo, al que felicito por su explosión de hartazgo al decir “se están riendo del Suroccidente o no sé que cojones está pasando”, máxime al leer noticias como que se aprueban 23,4 millones para la Autovía entre Bobes y Argüelles que conectará Amazon (LNE 01/12/2021).

El cambio climático no se si será suficiente para explicar la falta de inversión y el estado de las infraestructuras asturianas, en algunas más que en otras, tal vez sea más socorrido, y no digo que no sea cierto, me faltan conocimientos para ello, pero que en Asturias llueve y que tenemos montañas y trazados difíciles no es de ahora. No es menos cierto que la Administración tiene el deber de mantener las carreteras abiertas a la circulación públicas en condiciones tales que la seguridad de quienes las utilicen este normalmente garantizada, lo que necesariamente pasa por inversión y conservación.

Un viaje por carretera al Suroccidente de Asturias no es nada futurista, todo lo contrario y tratar de enmascarar la falta de inversión en una comarca en el cambio climático más bien parece como diría Rufián una burbuja política del señor Presidente.

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