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Saúl Fernández

Los superhéroes y también George Pérez

El dibujante derrochó talento y cercanía en sus visitas a las jornadas de cómic “Villa de Avilés”

Ahora que George Pérez ha muerto me vienen a la memoria sus camisas coloridas. Y su perilla cana. Y esa sonrisa gigante. Perez elegía una de las terrazas de los bares que rodean la Casa de Cultura de Avilés y recibía a la afición como un médico animado pasa consulta. Todos querían llevarse a casa un Superman suyo o su versión preclara de la Mujer Maravilla o algún Joven Titán... Así siempre. Como si nada. Perez llegó a Avilés siendo una leyenda, pero estaba ahí: a dos metros de distancia, con los lápices y rotuladores dispuestos en la mesa como bisturíes antes de una operación. “Los superhéroes nos dicen que por mal que estén las cosas estas tienen solución”, resumió en una de las ocasiones en que hablamos.

Se ha ido el padrino de las Jornadas Internacionales del Cómic “Villa de Avilés”. Las únicas cinco veces en que viajó a España lo hizo para participar en el salón avilesino. Sin su presencia en las primeras, en las de 1996, “las Jornadas no hubieran sido las que son”, reconoció ayer Jorge Iván Argiz, uno de los directores del encuentro con el tebeo (los otros son Germán Menéndez y Ángel de la Calle). Este septiembre llegan las vigésimo séptimas. Perez fue a las Jornadas avilesinas lo que George R.R. Martin al Festival Celsius 232: mecha y consolidación. Un tipo gigante que dice sí a dos “fanzineros” locales y lo vuelve a hacer cuatro veces más. Como si tal cosa.

Pero lo flipante era su afán por quitarse importancia: “La verdad es que nunca me he sentido un dibujante relevante: hoy en día me tienen que convencer de la importancia de lo que hago. Mi mujer se mete conmigo: ‘Venga, George, que eres famoso, acéptalo de una vez’”. Eso me dijo la última vez que hablamos. Y también que Superman “siendo alguien que tiene el poder para gobernarnos, decide servirnos. Eso es lo bueno, eso es lo que hace a un héroe”. Y de eso, Perez sabía mucho.

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