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Ángel Luis Fernández

Objetivo: Avanza

El posible pacto de otras candidaturas en las recientes elecciones municipales

Recientemente se han celebrado elecciones sindicales en el Ayuntamiento de Avilés, en las que nuestro sindicato fue el más votado, tanto en el ámbito del personal laboral como en el del personal funcionario. En estas elecciones también habían concurrido las candidaturas de los sindicatos SIPLA, USIPA, UGT, CSI y CC OO, sin que éste último hubiese obtenido representación.

Antes de las elecciones, ya habíamos dicho que existía un acuerdo oculto de otros sindicatos para despojar a Avanza de cualquier responsabilidad de representación colectiva, fuese cual fuese el resultado o expresión de la voluntad mayoritaria de la plantilla municipal. Eso se ha confirmado recientemente en la constitución de los nuevos órganos de representación. La presidencia y secretaría del comité de empresa, de representación del personal laboral, han recaído en el segundo sindicato en orden de votos. La presidencia y secretaría de la junta de personal funcionario queda ocupada por el tercer y segundo sindicato, respectivamente, y, por último, los delegados de prevención designados por ambos órganos, más de lo mismo.

Evidentemente, esas decisiones y acuerdos del resto de sindicatos son plenamente válidos desde el punto de vista de la aritmética democrática. Avanza no ha obtenido mayoría absoluta en ninguno de los órganos y, por tanto, el resto de las organizaciones suman más. En cualquier caso, ya se ha dicho que nuestra actitud será de colaboración y cordialidad, si así lo aceptan. A nosotros no tendrán que convocarnos por burofax para asistir a las reuniones ni tampoco acudiremos a los juzgados a impugnar la constitución de los órganos de representación ni romperemos las movilizaciones que se puedan plantear con acuerdo mayoritario, tal como sí han hecho otros desde 2017 a 2021, en un boicot sin precedentes, porque en aquel entonces algunos sindicatos no aceptaron el resultado de las urnas, lo mismo que no lo aceptan ahora en 2022.

Ahora bien, al margen de esa aritmética simple, caben otros matices que por el momento no hemos visto que nadie haya explicado. Si al menos se les conociese un pacto conjunto que contemplase sus objetivos comunes de reivindicaciones para la plantilla, tendrían algún argumento mínimamente sólido. Tampoco se les conoce acuerdo alguno sobre los diseños que afectan a la prestación de los servicios municipales, frente a las posiciones, a veces inexplicables, del gobierno municipal. Por cierto, un gobierno municipal que ha tomado decisiones muy llamativas, de forma previa a las elecciones sindicales. Con el tiempo llegaremos a entender si es que estaban en deuda con algún sindicato por cuestiones pasadas o es que, de contrario, son otros los que ahora han adquirido alguna deuda que deberán compensar a futuro.

En definitiva, lo que no sirve son sus infinitos intentos por difuminar realidades a costa de eufemismos, falacias y falsedades, incluso insultos, que ya casi nadie les entiende ni les comparte. Parece que Avanza molesta por la única razón de existir y, por tanto, el único objetivo que otros comparten es que dejemos de respirar. Aquí es el único punto donde confluyen los intereses de sindicatos que, teóricamente, se parecen entre sí tanto como un huevo a una castaña.

Tienen cuatro años por delante para demostrar que el trasfondo de esos acuerdos va más allá de ese intento de cercenar nuestra labor. A nada conducen sus odios estériles, en tanto que son los que les han llevado a pergeñar una alianza sin otro fin conocido. Nosotros existiremos mientras nuestras compañeras y compañeros así lo decidan. No disponemos de subvenciones públicas ni de créditos especiales ni tan siquiera de apoyos políticos. Si se toman a la plantilla en serio, les deseamos la mejor de las suertes porque es grande la responsabilidad que han adquirido con sus decisiones, aunque quizás no sean muy conscientes de ello. Su alianza es histórica, efectivamente, pero por motivos muy diferentes a los que se cuentan.

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