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Saúl Fernández

Crítica / Teatro

Saúl Fernández

Los sueños falsos de "Los farsantes", en el teatro Niemeyer

El último premio Nacional de Literatura Dramática vuelve a Avilés con Javier Cámara como cabeza de cartel

Javier Cámara y Marina Salas en una foto promocional de «Los farsantes». | Pablo Ramos Escola S. F.

En "Los farsantes" lo que hay son sueños falsos. El de ser un director de culto que tiene Diego (Javier Cámara) y el de llegar a ser una actriz de relumbrón que practica Ana (Marina Salas). Y estos sueños falsos, este presunto deber de ambición, es el condiciona las vidas tristes de una hija de un padre ausente y de un discípulo condicionado por un maestro-plan de vida.

Pablo Remón, el dramaturgo de estas vidas fracasadas, escribe sobre todo esto de manera torrencial y verbosa, con el gusto del desmelene que el director de la función –el propio Remón– no contiene y esta falta de contención desperdiga a los espectadores que, en todo caso, llenaron el auditorio del Niemeyer este jueves por la noche (tres horas, entre pitos y flautas, como "El anillo del Nibelungo").

Lo mejor de "Los farsantes" son los cuatro actores. Y cuando son mejores es cuando dan un paso al frente y, en la boca del escenario, interpretan sus respectivos monólogos interiores. El de la hija frustrada, el de los cuentos con el hermano muerto, el del autor plagiario. Y lo siguiente mejor es una escenografía espectacular (Mónica Boromello): un damero de escenas que ilumina David Picazo con mucho acierto. El texto de Remón –que es el mismo que se llevó el Premio Nacional de Literatura Dramática por ese juego de bellezas que fue "Doña Rosita anotada"– se viste de epopeya y obliga a que sus intérpretes se batan hasta la muerte por hacer suyo un exceso de ingenio que disuelve el objetivo principal del espectáculo y, por eso mismo, consigue la entrega del personal mediante sonrisas y carcajadas (el niño coñazo, el productor farlopero…). Menos mal que llega el final y, en la barra del bar, la tristeza de los sueños falsos consiguen conmover al personal.

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