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Saúl Fernández

Crítica / Música

Saúl Fernández

La fiesta de la historia y el presente del rock

La Casa de Cultura acoge un festival de la música avilesina desde comienzos de los sesenta hasta ahora

Sesenta años de historia de la música avilesina caben (apretados) en dos horas y cuarenta y cinco minutos sobre la escena. Lo demostró el medio centenar de personas que se juntó anteanoche en el auditorio de la Casa de Cultura con la excusa de celebrar las primeras dos décadas de "Avilés. Espíritu de rock & roll. Más de 40 años respirando rock", que es el libro que escribió Béznar Arias como si fuera una biblia-resumen de la banda sonora de la segunda mitad del siglo XX en un Avilés, primero, como un bosque de chimeneas y de lodos, y luego ya no. "Esto es algo más que una ciudad oscura", soltó Alejandro Nelson sobre la escena. Y se llevó el aplauso del personal que llenó el auditorio municipal entregado a los suyos: desde el recital "All Star" de Miguel Herrero, Rubén Álvarez, Juan Carlos Vega "Cabín" y Sandra Lusquiños, a la fiesta que montaron Xune Elipe y Maxi Compán en una especie de matrimonio con mucha conveniencia: los duros también se ponen tiernos. Y hasta melancólicos (cantaron por "Eskartxa" y todo).

La fiesta de la historia y el presente del rock

Hubo mucho de eso, de melancolía. José Miguel Díaz, el líder de "Los Linces", es un veterano entre los veteranos "covers", pero lo es más Ramón, de "Los Llamas", que se rompió recordando a todos los que le faltan y encendieron la pila de la movida avilesina que sigue encendida ahora con grupos como "Winchester", como "Broken Roads". Por Avilés pasa la carretera 66.

La fiesta musical la presentó Alberto Toyos. No paró de remarcar lo evidente: que la tarde noche en la Casa de Cultura se iba a llenar de mucho talento y que esto se hacía gracias al Ayuntamiento y a Béznar Arias. Siempre está bien escuchar la guitarra de Julio Gilsanz, que lo mismo sirve para acompañar a "The Mejores" como a los propios "Linces", que en abril planean celebrar sus primeros sesenta años dando guerra (no han dicho nada de si se van a retirar otra vez o no). El festival sirvió también para comprobar que los "Madera Rock", que vuelven el día 21, suenan tan bien como lo hacían en aquellos noventa que, para algunos, sí que fueron tiempo de prodigio. Y, además, para poder volver a escuchar a Toño Zamanillo, de "Bilis Club", cantar a Avilés, la ciudad a la que quiere y no sabe "por qué", la capital de la contaminación, el "veneno" que le hace vivir. A él y a unos cuantos más. Y, sobre todo, para comprobar que "Brecha" sigue sonando también como hace veinte años. En la fiesta hubo algunos errores del directo que se notaron, pero lo que se notó más fueron las ganas de que la próxima no tarde tanto en llegar.

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