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Juan Carlos Díaz Villarreal

Otro millón de euros: ¡que paguen los avilesinos!

La trascendencia que tiene el agujero económico de la Fundación Metal para la ciudadanía

Se ha conocido sentencia de un juzgado de Avilés en relación con la reclamación que le ha hecho al Ayuntamiento de Avilés una entidad que se llama Fundación para la Formación y la Cualificación y el Empleo en el Sector del Metal en Asturias. La resolución del órgano jurisdiccional nos dice que los ciudadanos de Avilés, de su patrimonio municipal, el que se alimenta de nuestros impuestos, deben pagar la suma de 986.230 euros; a ellos hay que sumar los intereses. ¡Una bagatela!

Antes de continuar con la exposición del asunto hay que preguntarse, explicar, que era eso de la Fundación Metal. Ya se lo adelanto: un chiringuito. Veamos. Debemos recordar que aquella entidad fuera fundada, la cesión de la parcela y la posterior construcción del inmueble, para el "desarrollo de todo tipo de actividades sociolaborales dirigidas al fomento de la formación, de la cualificación profesional y a la mejora del empleo en el sector metal de Asturias". Lo que significa que las subvenciones posteriores que percibió debían ir destinadas a dicho fin.

Seguidamente debemos estudiar cuál es la norma que regula aquella institución. Naturalmente existe: su estatuto. Tal texto regula los órganos de gobierno y administración y su artículo 8 recoge a lo que se llama Patronato. En esa cosa está el Ayuntamiento de Avilés con dos miembros –si cobran o no, lo desconozco–. Cada uno de ellos tiene un 5 por ciento de los votos. Además de tales hay otras gentes ¿Qué decirles? Principado, empresarios, sindicatos, Gijón está en todas partes... Lo que no hay son ciudadanos.

Lo importante se encuentra en el artículo noveno, su letra a), la función. Dice: "Velar por el cumplimiento de los fines fundacionales". Ése verbo, "velar", todos sabemos lo que significa. Es decir, hacer un seguimiento de la actividad a la que se debe dedicar la entidad. ¡Bien! Les digo que esa actividad, la de custodiar aquel fin que antes expresé, aquel de "el desarrollo de todo tipo de actividades sociolaborales dirigidas al fomento de la formación, de la cualificación profesional y a la mejora del empleo en el sector metal de Asturias", no se ha hecho. Que han entregado sumas sin control de clase alguna. Sí, todo muy legal, nadie se ha quedado con un duro. Cierto. Tan cierto como que no fue a parar a su finalidad –lo dice el propio Ayuntamiento–. Prueba de ello es la situación.

Con estos antecedentes, la Fundación Metal fue al pleito a pedir "perres" y resulta que le han dado la razón en la mayor parte. Desgraciadamente para los avilesinos, el litigio ha resultado favorable para los demandantes, pues aquella cantidad de dineros que el equipo de gobierno socialista entregó a la entidad/chiringuito, las subvenciones, ésas que suman 986.230 euros –¡cuatro cuartos!– no las puede descontar, pues el juzgador atiende a la ley y nunca a la voluntad de las partes aunque alguna haya sido por elección, caso del equipo de gobierno. ¡Vamos: que de caprichos, nada!

Expuesto lo que antecede viene el análisis. ¿Qué ha ocurrido? Muy sencillo. El equipo de gobierno de Avilés, miembro del patronato de la Fundación Metal, no hizo el seguimiento debido. Dice ahora que las subvenciones, las que suman 986.230 euros no se dedicaron al fin de creación de lo que este que escribe llama chiringuito, que lo fue a otros cosa ¡A buenas horas, mangas verdes!

En cualquier caso y de seguido, el señor concejal con galón, nuestro teniente de alcalde, anuncia fulminante recurso de apelación. No tengo los textos y las documentales de la demanda ni de la contestación, lo que sí les puedo asegurar –algo de experiencia tengo– es que si no se acreditó la "falta de causa" en el enriquecimiento pretendido, como tal parece, la alzada tiene toda la pinta de ser desestimada. Una elemental prudencia, por aquello de las costas –pueden sumar unos miles de euros–, entiendo debería ser necesaria, más que nada para que el descosido no sume más.

Por último, decirles que no entiendo esas prisas por recurrir este asunto cuando en el de los otros millones, los de la empresa de agua, el concejal con galón se mostraba tan solícito con la legalidad, la suya y la de la concesionaria.

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