Opinión

Cuando un amigo se va

En la despedida a Jesús Ron, Suso, autoridad indiscutible en la salud laboral, marxista de convicción, entregado a la defensa del trabajador

Jesús Ron Rodríguez, Suso, nos ha dejado tras perder una batalla, la definitiva, contra un poderoso enemigo, el cáncer. Durante la epidemia del covid me reveló que le habían descubierto un tumor renal de 22 centímetros. ¡en qué momento sanitario! La fortaleza de Suso y la excelencia del Jefe de Oncología del HUCA, el doctor Emilio Esteban, médico humanista y encantador donde los haya, obraron el milagro.

A los dos años podíamos felicitarnos de la remisión de la enfermedad. Pero el cáncer es cruel y volvió con inusitada agresividad.

Con serenidad me explica que no quiere alargar la situación y me enseña la esquela que ha escrito: "…nada de rezos, nada de flores, brindar con sidra por mí…" creo recordar que leí pues un nudo en la garganta me dejó sin poder seguir.

Miembro de CC OO, experto en Seguridad e Higiene, miembro de Comités de la CECA, OIT y un largo etcétera, fue pieza clave para que otro milagro se desarrollara en Ensidesa. La siderurgia es un compendio de riesgos laborales muy serios para los trabajadores. ¿Y que información teníamos los Médicos del Trabajo sobre los puestos de trabajo?: "polvo, ruido, calor…". Y un ambicioso Plan de Seguridad e Higiene hizo que los médicos pudiéramos diseñar protocolos de reconocimientos adaptados a los riesgos de cada trabajador: antes del reconocimiento médico laboral disponíamos de un listado de tóxicos y su cuantificación.

En la transición política, los sindicatos y las direcciones receleban mutuamente de decisiones relativas a los trabajadores. Recuerdo que un sindicato frenó una amputación traumática de una pierna, de clarísima prescripción, hasta que médicos de fuera de la empresa confirmaran el diagnóstico.

El Presidente apoyó la petición diciendo a los médicos de la casa que eran otros tiempos que no nos preocupáramos. Y con el apoyo de los sindicatos se implantó el control biológico de los trabajadores que nos informó de la exposición individual tras finalizar la jornada. Y que levantó recelos en algunos ingenieros, llamémoslos, recalcitrantes: "si salen mal los controles y me paras el horno alto vas a vender aspirinas en la Seguridad Social".

Y es que en el mundo ingeniero un médico laboral se puede colocar en cualquier lugar de la pirámide de mando pero sobra en todas, que decía un viejo profesor francés de toxicología laboral.

Pero la autoridad indiscutible de Jesús Ron en el Comité de Seguridad e Higiene en el Trabajo, (apoyados por la Presidencia y Dirección) fue decisiva y contrapeso de algunos intentos de bloqueo por parte de algunos mandos que celosamente veían una intromisión en sus funciones.

Marxista de convicción, yo no, podíamos tener un diálogo calmado sobre el comunismo, por ejemplo, "que no haya hambre en un país de mil quinientos millones de personas es un logro ¿o no?" O sobre la derecha o sobre quien se debe beneficiar de la plusvalía o personajes para discrepar… que he puesto como ejemplo a mis cercanos de que se puede pensar diferente y ser muy amigos. Su labor entregada a la defensa de los trabajadores no le impidió estudiar Derecho, para hacerlo con mayor peso. Muy gratificante y enriquecedor. Gracias de nuevo, Suso.

La madre de Elena, tu mujer, era una enamorada Alberto Cortez y con una famosa y hermosa canción he empezado este escrito. Pero voy a discrepar de alguna estrofa de la misma: "Cuando un amigo se va se queda un árbol caído que ya no vuelve a brotar porque el viento lo ha vencido".

Tu hijo Martín ha brotado con fuerza y cariño y junto a su madre, Elena, habéis sido un ejemplo de lo que es un trato entrañable en sus difíciles momentos finales. Y mientras tu hijo Diego vela por la seguridad marítima en todos los océanos.

Descansa en paz.

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