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Opinión | Crítica / Música

Yuvisney y la gozadera

Una animada propuesta para la clausura del festival de jazz y poesía

Cierre apoteósico del festival de jazz y poesía Fifty-Fifty, con el tradicional concierto cubano. Y en este último, el auditorio de la Factoríaa Cultural, se quedó pequeño para recibir a otro quinteto, el del cubano Yuvisney Aguilar. Tras unas palabras de la organización agradeciendo un año más el apoyo del Ayuntamiento y el esfuerzo de todos los trabajadores de la Factoría.

Y sin solución de continuidad llego la "Gozadera" con Yuvisney y su grupo íntegramente cubano, asegurando que íbamos hacer un viaje a la Cuba de los años 50 y 60, recordando a los grandes como Bebo Valdés, Benny Moré, Celia Cruz, Israel "Cachao" López.

Con una elegancia propia en el vestir de esa época de esplendor de las orquestas de Cuba, aparecieron sobre el escenario el quinteto "Yuvisney Aguilar & The CUBintage", para homenajear con sus canciones a los afectados por la dana. Y ya desde los primeros compases con el tema "Guajiro" y con una sonrisa perenne que recuerda en su forma al gran timbalero Tito Puente, levantó de los asientos a numeroso público con sus ritmos y alegría contagiosa.

Continuaron con un recuerdo al mismísimo Julián Orbón y en su etapa de Cuba, con la adaptación de los versos de José Martí en Guantanamera y el tema "Por la guardaraya", esa guía que le servía a un pequeño Yuvisney cuando al amanecer se iba a trabajar al campo con su padre. Con la canción "Bailamos" de Paquito de Rivera, reivindico el "Danzón" frente al reguetón. Y a continuación otro recuerdo a "Cachao", con "Agua", para lucimiento del contrabajista del quinteto José Raúl Machado.

En la recta final, el escenario se convirtió en una sala de baile y fue el momento del flautista del quinteto Carlos Cano, y con el público cantando a coro: "Ponle sabrosura, ponle gozadera, que la vida es una sola y si no la gozas no vale la pena…"

Y tras más de dos horas y media de viaje a Cuba, se finalizó en Nueva York, con el más grande representante del "latin-jazz" el gran Dizzy Gillespie y su "Manteca", creada junto al también percusionista Chano Pozo.

No pudo haber mejor cierre de un festival que se consolida en Avilés y que acerca cada vez más a un público más variado no tan purista del jazz.

Sí sería necesario un esfuerzo por una mayor coordinación en este mes de noviembre, que es por excelencia el de las actuaciones de jazz en Asturias, evitando de alguna manera, coincidencias entre ciudades en las que se concentran en un mismo fin de semana todas las actividades. 

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