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Huevos

La fuente de proteína más pua frente a los ultraprocesados

Ciento treinta y nueve huevos son los que nos comemos cada asturiano en un año, casi uno cada tres días. Eso es lo que dice el último Anuario de Alimentación, elaborado por la empresa pública de distribución alimentaria, Mercasa. Se decía hace décadas que era malo comer muchos huevos, pero si consideramos que la clara de huevo contiene la proteína más pura y barata, la albúmina, no tengo nada claro que tomarse un huevo diario sea tan malo para la salud. Otras proteínas baratas y muy accesibles se encuentran también en el pollo, las legumbres, la soja, el queso fresco o los mejillones.

Frente a eso, crece continuamente el consumo de alimentos ultraprocesados, llamados así por su fabricación tras una serie de procesos industriales. En su composición se incluyen diversos productos que no encontramos en el mercado o en la tienda del barrio cuya finalidad es proporcionarles un aspecto más atractivo y, sobre todo, producir un sabor más placentero. Estos alimentos, entre los que están las comidas listas para calentar, bebidas refrescantes y energéticas, embutidos y bollería industrial, entre otros, tienen un perfil nutricional considerado como muy pobre, por su alto contenido en azúcares y grasas de baja calidad.

Los ultraprocesados carecen de lo que tienen los huevos, proteínas, componentes básicos para nuestro soporte orgánico.

Por eso ahora las autoridades sanitarias se plantean retirarlos de la alimentación de los colegios, aunque no estaría de más que también se hiciese en otros establecimientos con abundante presencia de público y, por supuesto, en hospitales y otros centros sanitarios o residenciales.

A pesar de su evidente falta de calidad y utilidad como alimentos, o tal vez por eso, su presencia publicitaria es intensa y extensa, hasta el punto de que hay quien la compara con la que hace años realizaba la industria tabaquera.

Comer sano es accesible; los huevos, las legumbres o las verduras, tienen múltiples presentaciones en la mesa, a cuál más sabrosa, como una buena menestra preparada con productos de temporada.

Más que su bajo precio, lo que induce el elevado consumo de alimentos ultraprocesados es nuestro modo de vida, las prisas y que un porcentaje elevado de personas tenemos poca afición a pasar un rato en la cocina de nuestra casa.

Bismark ya lo dijo en su tiempo, hay dos cosas que la gente nunca debería saber cómo se elaboran, las leyes y las salchichas.

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