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Javier Espejo

Piedras Blancas

Gol en propia puerta al teatro del reconocimiento

Por qué IU votó en contra de poner el nombre de Jaime Luis Martín al auditorio del Centro Cultural Valey

Hay verdades que no se pueden ocultar ni se deben silenciar aunque no gusten.

En los últimos días se han difundido a través de este medio afirmaciones por parte de la Concejala de Cultura que pretenden reinterpretar los hechos y presentar como ejemplar la trayectoria del anterior Director del Patronato Municipal de Cultura, que lejos de ser motivo de reconocimiento institucional, está marcada por episodios que ningún partido político ni ningún gobierno serio debería ignorar. Ante esa narrativa, es necesario responder con claridad, rigor y responsabilidad. Sin entrar a valorar otras cuestiones que ya se expusieron en el pleno y podrían ser consideradas opiniones subjetivas o partidistas, quiero centrarme en un hecho objetivo que ni siquiera la Concejala de cultura puede negar, y evidencia de manera incontestable, por qué desde IU consideramos que este trabajador no era merecedor de tal honor. Para ello creo necesario recordar, aunque haya quien insista en pasarlo por alto, que ningún trabajador o trabajadora ni en la administración pública ni en la empresa privada, puede ser considerado ejemplo en el desempeño de su trabajo tras haber presentado denuncias falsas por acoso laboral, independientemente de a quién o quiénes haya intentado perjudicar.

Y esto no es una opinión: es un suceso acreditado e irrefutable que D. Jaime Luis Martín, en calidad de trabajador con las funciones de Director del Patronato Municipal de Cultura, denunció por acoso laboral a la alcaldesa Yasmina Triguero. Tanto la investigación interna como la Inspección de Trabajo determinaron de manera expresa que la denuncia contra la Alcaldesa era una denuncia infundada. Y, lejos de concluir ahí, la auditoría externa encargada por el propio Ayuntamiento fue todavía más contundente, proponiendo en su informe abrir un expediente sancionador contra el propio trabajador por la falsedad de sus acusaciones contra la responsable política afectada.

A partir de ahí surge una pregunta inevitable: ¿Puede alguien que ha actuado así ser elevado a la categoría de referente o ser homenajeado poniéndolo como ejemplo en su ámbito laboral? La respuesta, desde cualquier perspectiva ética, institucional o profesional, es rotundamente no. Es especialmente llamativo que quienes ahora reivindican una figura "ejemplar" omitan deliberadamente estos hechos que conocen a la perfección y, aun así, hayan decidido que era la persona indicada para tal reconocimiento.

Pues desde IU lo sentimos, pero creemos que estos gravísimos hechos son absolutamente incompatibles con tal reconocimiento. Como institución nunca deberíamos haber convertido en mérito lo que ha sido un acto objetivamente condenable y dañino para las personas acusadas injustamente, para la propia institución y para la cultura democrática del concejo.

Por otro lado, existe un hecho igual de grave que merece ser explicado y que a día de hoy aún no ha sido resuelto: ¿Cómo es posible que, más de dos años después, el expediente municipal derivado de aquella auditoría siga sin cerrarse? El Ayuntamiento dispone de toda la información, todos los informes y todas las conclusiones necesarias. ¿Cuál es el motivo que impide al PP cerrar un expediente que saben que se inició con una acusación falsa contra la anterior Alcaldesa? ¿Por qué se ha silenciado deliberadamente durante todo este tiempo? A la Concejala de Cultura que tantas y tantas veces nos ha tachado de sectarios le preguntamos: ¿Puede haber algo más sectario que ocultar la realidad deliberadamente? Defender la verdad es defender a la propia institución, sin sectarismos, más allá de siglas o de ideologías. Hay muchas maneras de defender la democracia y las instituciones, pero ninguna de ellas pasa por dejar en un cajón durante años un expediente abierto únicamente porque saben que el cierre del mismo limpia de cualquier duda o sospecha la honorabilidad de adversarios políticos que fueron injustamente acusados y señala directamente en este caso, al ahora homenajeado.

Igual de grave es el hecho notorio y público de que la concejala de cultura, conociendo todo lo anterior, no solo haya justificado este tipo de conductas, sino que las ha aplaudido y alentado en su cruzada contra IU, y digo contra IU porque ni siquiera cuando el área de Cultura no dependía de IU, sino del PSOE, desvió el foco. ¿Casualidades? No. ¿Instrumentalización política de la gestión cultural contra IU incluso antes de ser candidata por el PP, pero con la mirada puesta en ello? Sin ninguna duda. Convertir en mérito una conducta de este tipo no solo es un desprecio a quienes sí sufren situaciones reales de acoso laboral, sino también a los servidores públicos que cumplen con sus responsabilidades con honestidad y rigor. Una institución seria no puede aplaudir y mucho menos premiar ni convertir en referente a quien ha incurrido en comportamientos que vulneran los principios más elementales de convivencia laboral y de ética profesional. Por ello IU no ha sido cómplice del teatro en el que han convertido un reconocimiento que por pura coherencia no compartimos ni apoyamos.

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