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Navidad multiplicada

La tentación de buscar el récord del adorno festivo frente a la lógica de crear ambiente para disfrutar, no para competir

Tlalpujahua es también es conocido como el pueblo de la eterna Navidad. Goa, en la India, destaca sobremanera por sus animadas misas de medianoche y alegres villancicos, y las iglesias y calles se decoran con luces, estrellas y belenes, creando una atmósfera mágica en estas fechas. En Filipinas la Navidad se prolonga casi cuatro meses y en cualquier rincón del mundo se considera que no es Navidad si no hay luces. Por eso, estos días, con el encendido navideño en los principales concejos de la comarca se respira una atmósfera diferente. Invita a disfrutar en la calle y a organizar todo tipo de eventos. Se trata de potenciar, por un lado, las señas de identidad de la ciudad o de la localidad donde se realiza el encendido, pero también de animar a una mayor afluencia a los comercios locales.

Ningún motivo se considera excesivo cuando es Navidad. Las decoraciones de nieve, muñequitos y hasta espacios a modo de photocall acompañan a las luces para que todos disfruten de esa ilusión que tiene la Navidad en nuestros respectivos concejos. Se agradece el cariño y el empeño que le ponen desde las áreas de Festejos para hacerlo divertidas, sobre todo a los más pequeños , estas fechas. Con los ‘selfis’ a modo de ‘letronas’ ante la Merced, desde comienzos de la pasada semana, Avilés se ha asegurado una Navidad luminosa y sin lluvia de críticas. Cuestión bien distinta será el encaje global de todas las actividades. Entre tanto, y hasta que llegue el balance de inicio de año acerca de lo sucedido en estas semanas, toca disfrutar en la calle, sin caer en la tentación de querer ser 'el más iluminado', 'el más fotografiado', 'lucir el árbol más alto’... "Los que deseen ver luces en las calles, que vayan a Vigo, a Madrid o a la calle Larios de Málaga", decía un alcalde.

Con las luces encendidas, multiplicadas en las calles, las fiestas de Navidad están ya próximas. Los niños, ansiosos de que todo llegue, han visto ya la señal en el botón del encendido, y les piden a sus padres que les lleven a ver los espectáculos en calle, y también los nacimientos. La Navidad llega para todos, pero principalmente para ellos, que esperan ya las vacaciones y, después, a los Reyes Magos. No hay mayor ilusión por la Navidad que la de los más pequeños, aunque nos hagamos mayores. El espíritu navideño revive en el corazón como los niños que un día fuimos. Sin importar la latitud. Allá donde haya una hilera de bombillas blancas y una pizca de ilusión es Navidad.

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