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Opinión

Verbena musical

El Palacio Valdés celebra "Una noche de zarzuela"

"Una noche de zarzuela" tiene un título preciso, no engaña: es de noche y hay zarzuela. Así que uno se acerca al teatro y piensa: una antología de lo mejor del género. Pero nada más lejos: estamos ante "un musical con zarzuela", como explicó María Rodríguez en estas mismas páginas: una delgada línea argumental, una pequeña fábula, y un montón de canciones o, por ser precisos, de fragmentos de canciones. Una fiesta. Esa es la clave: uno disfruta del espectáculo si se deja conquistar por su naturaleza festiva. Cuando más, justo al final, que los cantantes bajan a platea y entonan "Por ser la virgen de la Paloma" con todo el teatro dando palmas y siguiendo cada nota de la composición de Tomás Bretón. Y esto es así porque la parte cantada sobrepasa a la actuada, porque lo importante del montaje no es hacer verosímil la fábula propuesta (una joven cantante que busca su sitio apartando a la veterana), lo importante es que "La calle de la Paloma" del "Barberillo de Lavapiés" suene tan divinamente cobrando forma en la garganta de Ruth González y acompañada de una orquesta de Cámara que por un redoble de conciencia necesita ensayar en el camarote de "Su majestad". Y eso mola. n

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