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Balcón al Muelle, por Covadonga Jiménez: Carta a los Reyes Magos (de la comarca)

Ante el nuevo año, que no haya que lamentar en ningún proyecto en ciernes que era la crónica de una muerte anunciada o que se sabía que era algo abocado al fracaso y, aún así, se hizo

Los antiguos terrenos de Baterías. | MARA VILLAMUZA

Los antiguos terrenos de Baterías. | MARA VILLAMUZA

Confiada en que 2025 no ha sido un año especialmente bueno y rememorando los deseos que asociaciones de vecinos y alcaldes de la comarca trasladaban días atrás a través de las páginas de este diario, doy por seguro que los Reyes Magos no le van a traer carbón a nuestros concejos, aunque en ocasiones esa ilusión vuelve a colarse con un exceso de optimismo en los despachos municipales en estas fechas. Parece fácil pedir a Melchor, Gaspar y Baltasar que el 2026 sea igual o mejor que el anterior, con la vista puesta de reojo en las elecciones de 2027. Y no parece lo más acertado lanzar el mensaje a los afiliados de que 2026 es año de echarse a la calle, porque resulta que es, precisamente, ejercicio preelectoral.

Tradicionalmente la carta a los Reyes Magos de los alcaldes y alcaldesas recoge cuestiones como avanzar o culminar proyectos estratégicos y salud para sus vecinos, pues esas son las principales reivindicaciones de los ediles, con o sin Reyes Magos. Reclaman asimismo a las administraciones superiores infraestructuras pendientes, inversiones largamente esperadas o soluciones a problemas enquistados como la burocracia que limita su acción de gobierno, pero siempre con visión cortoplacista. Este nuevo año será crucial para agilizar o hacer realidad actuaciones clave que marquen el futuro de los municipios de la comarca, más aún cuando la próxima convocatoria electoral ya se atisba no tan lejos en el horizonte.

Pero lo que de verdad deberíamos incluir en esa carta a Sus Majestades es una lista de objetivos realizables, de menos promesas incumplidas, y más presencia de realidades que deseos, que cuando los vientos soplen en contra se pelee por recuperar climas más cálidos y aunque habrá que estar preparados para borrascas "Francis" como la que amenaza con complicar nuestras cabalgatas, no hay comienzo de año más sensato que aquel en el que se logran poner plazos (y cumplirlos) a los llamados proyectos estratégicos.

A la caravana de Reyes que cruzará en unas horas por esta comarca le pediremos: que no se olvide de esos planes que llevan años de espera, como el centro de salud de Piedras Blancas, el proyecto para el teatro Carmen de Luanco y la mejora de la línea litoral del concejo gozoniego, siempre tan complicado de gestionar. Para Corvera, que Sus Majestades traigan las excavadoras que permitan activar la ciudad deportiva en los terrenos de Truyés y que a Illas le premien con el ansiado centro escolar que permitirá dar cobertura a los nuevos vecinos. A Soto, que le sonría una próxima campaña de angula como la de este año y que puedan recoger los frutos de los sembrado en 2025, como anhela su Alcalde. Para Avilés, la prioridad es empezar el año con presupuestos antes de que el Antroxu tome las calles, que la zona rural se sienta reconocida y que el urbanismo se active para dar cabida a nuevos vecinos, que puedan encontrar también aparcamientos suficientes en la ciudad y que los jóvenes no vean obstáculos para vivir y trabajar en la villa que espera ya, por fin, ser ciudad universitaria este 2026.

En una Asturias en "shock" a cuenta de que las inversiones de Defensa hayan quedado en manos de los tribunales tras demandar Santa Bárbara al Gobierno y poner en jaque los planes de Indra, algo hace pensar que la gran apuesta por este sector tenía las "patas" muy cortas o los pies de barro. Ojalá Melchor, Gaspar y Baltasar se apiaden de los terrenos de Baterías de Avilés y no surjan más infortunios que compliquen la operación anunciada por el Puerto. El sorprendente final de año para los que fueron los antiguos suelos de Ensidesa en la ciudad lleva a iniciar 2026 con la esperanza de que Avilés, al fin, pueda afrontar una verdadera reconversión industrial. Que no haya que lamentar en ningún proyecto en ciernes que era la crónica de una muerte anunciada o que se sabía que era algo abocado al fracaso y, aún así, se hizo.

Los malos proyectos son difíciles de "matar", porque gastan dinero y recursos. Por eso, queridos Reyes Magos, les ruego encarecidamente que logren que no haya cortocircuitos en esta carrera al 2026 que ya ha comenzado. Que logremos alcanzar buenos propósitos, que los problemas no queden nunca medio resueltos y que salvar la vida de un proyecto no cueste la vida de otro por un conflicto de intereses. La fórmula no es mágica, pero también se conocen los errores del pasado. Y eso aplica a todos los ámbitos. Sus Majestades podrán llegar con un manto blanco (de nieve), pero que esas circunstancias no logren enfriar nuestros deseos de cambio.

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