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De aniversarios

Cinco décadas de historia en el San Agustín, una pieza clave en el proyecto de comarca

El pasado miércoles se cumplieron cincuenta años desde el ingreso de las dos primeras pacientes en la entonces denominada Residencia Sanitaria San Agustín, cuya titularidad correspondía al extinto Instituto Nacional de Previsión. Ambas pacientes culminaron con éxito su embarazo ese mismo día, naciendo los dos primeros bebés en el hospital, a los que se pusieron los nombres de Agustín y Mónica, respectivamente.

Han pasado cinco décadas, más de diez mil trabajadores, dos ampliaciones, varias renovaciones tecnológicas y avances digitales, hasta llegar al actual Hospital Universitario, en el que se forman especialistas en Ciencias de la Salud, estudiantes de grados universitarios y de formación profesional, en cuya actual plantilla se encuentran personas de muy diversas procedencias, no sólo nacionales, para desarrollar una cartera de servicios moderna, con elementos de singularidad que hacen que resulte un lugar muy atractivo para formarse y también para trabajar. No es sólo una historia sanitaria, el hospital es una pieza clave para un proyecto de comarca que se reinventa de nuevo, construyendo un futuro económico diversificado en la era de la innovación y la digitalización, en la que la calidad de los servicios es un atractivo necesario para la llegada de nuevos residentes.

A lo largo de cinco décadas, el hospital, sus profesionales, han estado para atender las necesidades de la población, adaptándose a la evolución demográfica y a los nuevos problemas de salud. Si hasta la primera mitad de la década de los años noventa fueron los partos el diagnóstico de ingreso más frecuente, hoy lo son los procesos respiratorios crónicos y otros relacionados el envejecimiento y la nueva sociedad.

Pero no solo se celebran aniversarios en las grandes instituciones. ¿Quién no se ha parado delante de un carro de helados contemplando cómo aquella cuchara semiesférica nos llenaba el cucurucho de galleta con la crema de suave textura y mejor sabor, elegido entre las únicas tres opciones disponibles entonces, mantecado, nata o chocolate? Helados Los Valencianos cumple cien años manteniendo su carácter de empresa familiar y la calidad de sus productos para finalizar un almuerzo o endulzar un paseo bajo los soportales de Rivero.

También en estas fechas, otra pequeña empresa familiar, Frutas Chabe, en la calle Pruneda, cumple cuatro décadas al servicio de una clientela fiel, resultado del permanente cuidado del producto y la atención personalizada.

Tres aniversarios, tres ejemplos de fortaleza de una comarca en continua reinvención.

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