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Música para enfriar el corazón

El Palacio Valdés acoge con aplausos el estreno nacional de "Sensación térmica", de Mayte López

"Sensación térmica" al principio de todo fue una novela: de la escritora mexicanonorteamericana Mayte López. Pero eso fue al principio. Desde antes de anoche, también es una obra de teatro: de Adolfo Fernández, su trabajo póstumo como director de escena y dramaturgista. Fernández trabajó hasta el final en llevar a la escena la novela que le deslumbró cuando todavía la última línea de su vida estaba tan lejos como el norte.

Música para enfriar el corazón

Música para enfriar el corazón

O sea, que sí, "Sensación térmica" tiene mucho de rescoldo sentimental de una última obra y tiene también mucho de drama cotidiano que choca contra la realidad. Llega Lucía, precisamente, "a una ciudad del norte" (esa ciudad en la novela es Nueva York y está tan al norte como Hispanoamérica de los Estados Unidos). Lucía se encuentra con Alma y con Juliana. Las tres juntas viven la libertad y descubren (unas) la violencia que esconde y otra, sin embargo, la redescubre.

No se trata de comparar la novela con la obra de teatro, no va este rollo de eso (Fernández huye del teatro narrado: lo que sucede sobre las tablas es lo que el espectador vive por primera vez en la platea). Se trata de confirmar que las peripecias de esas tres chicas conciernen al personal. Y, a la vista, de los aplausos finales de este viernes en el teatro Palacio Valdés   (cuando el estreno nacional del espectáculo), conciernen de una manera terrible: en "Sensación térmica" hay música y sonrisas de esas que dejan fríos los corazones.

La función del viernes fue la del estreno nacional: Nora Hernández compartió escena con Adriana Ubani y Claudia Galán; la función de ayer, Nora dejó hueco a Olivia Hernández, a su hermana: tenía cita en Barcelona, era candidata al premio "Goya" a la mejor actriz revelación. Las tres (cuatro) están dirigidas por Vanessa Espín y se mueven por una escenografía de cajas escondidas , una creación de Jorge Ballina. Lo previsto es que, tras Avilés, el espectáculo cobre músculo en el País Vasco (de primeras).

Lo mejor del montaje es su plantel de artistas: las tres tienen la tarea de domar tres criaturas dispuestas a enfriar la vida triste compartida. López, la novelista, lo escribió con estas palabras: "Es una sensación muy extraña ver cómo de pronto Alma, Lucía y Juliana cobran vida y tienen cuerpo".

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