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manuel L. ballesteros álvarez

Deuda histórica con infraestructuras estratégicas

La realidad de una villa industrial tan asentada en su pasado como abierta al futuro

Avilés, polvo, sudor y hierro, ciudad hecha a sí misma por medio del trabajo de nuestros antepasados y del nuestro, enclave privilegiado, ciudad cultural y fantástica como muestran en Niemeyer y el Festival Celsius, es en verdad una pequeña gran villa tan industriosa como industrial, y tan asentada en su pasado como abierta al futuro. De hecho, en 1950 tenía una población de 21.000 habitantes, pero en el año 1960 dobla su número llegando a los 48.000, y, ya en los años 70, se sitúa en los 81.000 habitantes, alcanzado su pico máximo en los 90 con cerca de 89.000 habitantes. La histórica llegada aquí de industrias de la talla de Ensidesa, Cristalería Española, Asturiana de Zinc, Endasa o Enfersa, transformó en su día la economía local generando miles de empleos y convirtiendo la ciudad en el centro de la industria asturiana.

De este desarrollo no solo se benefició la ciudad, sino que incentivó el crecimiento económico del Principado, dada su inercia industrial generadora de riqueza directa e indirecta por medio de empresas auxiliares, de exportaciones y de especialización técnica. Pero, a pesar de tal relevancia empresarial que contribuyó y contribuye al enriquecimiento de Asturias y España, los avilesinos, en general, tenemos la sensación de que nuestra ciudad ha sido presupuestariamente olvidada tanto a nivel local, como regional y nacional, y que sus políticos no han estado a la altura, y que, en suma, Avilés no ha sido correspondida en relación con su aportación.

No pocos consideramos que esta deuda ha provocado que la ciudad presente un déficit muy considerable en infraestructuras estratégicas. En verdad desde los años 90 hasta la actualidad se nos han vendido grandes iniciativas en infraestructuras para Avilés, pero tras 36 años ninguna de ellas se ha llevado a cabo: nos referimos a proyectos como el soterramiento de las vías, las cuales actúan como barrera urbana separando la ciudad de su ría; algo que no ocurre en ninguna otra ciudad y que limita la posibilidad de recuperar espacios estratégicos para el desarrollo urbano eco-estético moderno.

O iniciativas urbanísticas como una Ronda Norte que permita extraer la circulación del centro de Avilés, así como garantizar un acceso adecuado al puerto de Avilés (hablamos de unos 250.000 vehículos anuales en Conde Guadalhorce, y una cantidad análoga en avenida de Lugo y los Telares, mientras a 50 metros del paso de toda esa circulación vial se establece la incongruencia de zonas de bajas emisiones y circulación limitada).

O iniciativas como el enlace con el Hospital San Agustín que engloba a una área sanitaria de 150.000 habitantes, el cual hace que tanto trabajadores como pacientes y visitantes se vean obligados a entrar al centro urbano, creando así la misma incongruencia ya referida con respecto a la Ronda Norte…

Mientras en otras ciudades españolas de semejante cariz al nuestro se han visto ya presupuestadas, ejecutadas y solucionadas sus carencias de diseño, modernización y ejecución de su dibujo urbano, Avilés sigue esperando con paciencia de santo: dos ministros, Francisco Álvarez Cascos (2000-2004) y Íñigo Gómez De la Serna (20162018), anunciaron el soterramiento de las vías –De la Serna propuso la solución a las tres infraestructuras–, aunque, como otras iniciativas recientes, todo terminó diluyéndose como consecuencia de cambios de gobierno.

Desde entonces el PSOE local se ha encargado, con anuncios y nuevos planes que en realidad son viejos, a ganar tiempo e intentar conseguir votos, pero no a resolver el problema. Volveremos a ver las mismas promesas incumplidas en el programa del PSOE, en el cual por enésima vez se nos dice que se está terminando la redacción del proyecto. Luego, en su programa fantasma, el resto de infraestructuras, que podríamos denominar locales, las vinculan al PGOU (un plan que cuenta con 20 años de antigüedad y que ha resultado ser uno de los mayores fracasos de la historia de la ciudad, pero lejos de corregirlo lo siguen manteniendo vigente), y así el desastre prosigue.

¡Y no es el único desastre! Podemos mencionar el martillo del Alto el Vidriero (vinculada su resolución a la unidad APE S-1 Alto del Vidriero). Y más sangrante es Jardín de Cantos (dos edificios sin paso rodado, con todo lo que eso significa, y vinculado a la unidad APE N-1/N-4), Ciudad Jardín Cristalería y, cómo no citar las entradas de Avilés, de las que siempre nos quejamos, vinculadas a unidades de actuación y a carreteras nacionales y regionales. Y así podríamos seguir mencionando decenas de actuaciones en infraestructuras locales vinculadas a un PGOU obsoleto y con marchamo de verdadero fracaso. En el ADN del PP Avilesino llevamos el tema de las infraestructuras, porque sabemos que resultan vitales para el futuro de la ciudad, y entendemos que es algo que urge abordar con realidades, no con promesas de humo, para que Avilés logre ser la ciudad que todos habíamos soñado que fuera en el siglo XXI.

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