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Balcón al Muelle, por Covadonga Jiménez: Cuando los hechos hablan, sobran las palabras

Avilés se prepara para ser ciudad universitaria mientras atiende a los retos pendientes en el desarrollo urbanístico y su industria

Avilés será el próximo mes de septiembre ciudad universitaria. El último paso para que la Universidad Nebrija comience a impartir los estudios de Enfermería, además de cumplir el cronograma de la institución académica, trae a Avilés una bocanada de optimismo para lograr rejuvenecer su menguante patrón demográfico. Pero, ojo, la oportunidad que se abre por delante para Avilés trae también aparejada una necesidad. Ser ciudad universitaria implica también un esfuerzo por hacerse atractivo para esos nuevos grupos de edad que se asientan como vecinos, al menos, durante el curso académico.

Crear un ecosistema donde la educación superior sea eje económico, social y cultural, con gran peso de los estudiantes –que en Avilés ya existe gracias a la Escuela de Arte– requiere integrar la infraestructura académica con una oferta residencial adaptada a los estudiantes, un transporte eficiente y espacios culturales y recreativos adecuados, promoviendo una identidad propia que vincule a la universidad con la ciudad.

Si Avilés quiere ser ciudad universitaria debe dejar de ser un recinto aislado para integrarse plenamente en el tejido metropolitano donde las otras dos grandes ciudades, Oviedo y Gijón, ya tienen campus, igual que tiempo después se hizo con Mieres, aunque en todos los casos desde la parte pública. Para lograr este "renacimiento" universitario de Avilés se deben abordar retos críticos que no solo afectan a la parte académica, sino al conjunto de la ciudad. El comercio y la hostelería han de adaptarse a las necesidades de una población joven, dinámica y en constante movimiento.

Entre tanto, continúa el debate en torno a la Isla de la Innovación, con el trámite recién superado la revisión parcial del Plan General de Ordenación (PGO), que permitirá poner en marcha este ambicioso proyecto urbanístico, que salió adelante por unanimidad en el Pleno del viernes. Llama la atención, eso sí, que continúe abierta la discusión en torno a los años que deberán pasar para ver culminados esos planes. Ni 2037 ni los menos de once años que garantiza el gobierno local resultan ya razonables en la lista de esperas locales. Si bien lo que se verá no tiene nada que ver con los cubos suspendidos sobre la ría que aparecían en los diseños de 2008 para la Isla de la Innovación, el paso que se dará este año será uno más en esta parte del planeamiento local, que obliga a completar un puzzle más amplio con la barrera ferroviaria y la ronda del Puerto, si se desean conseguir ya. Los ministros que descubren que hay muchas ciudades en su ámbito de actuación y que no se puede hacer todo siempre acaban por mirar para otro lado con Avilés.

Es de celebrar, eso sí, que nunca había dicho tan claramente en el Pleno de Avilés que Saint-Gobain tiene que dejar claro de una vez por todas que tiene que construir el horno. El respaldo a la moción del PP por parte de IU y Vox para instar al Principado a coordinar las ayudas públicas a la empresa para la construcción del nuevo horno de vidrio flotado es un paso más como los que se esperan con la ciudad universitaria o la Isla de la Innovación. Solo queda pasar de las palabras a los hechos. Porque cuando los hechos hablan, sobran las palabras. Al final son las acciones las que demuestran la verdadera intención y coherencia, y son esas acciones las que evidencian cumplido el tiempo si existe sinceridad en lo prometido.

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