Opinión
juan garcía
Genio y figura
Un hombre metódico y cariñoso, pero riguroso en los rituales religiosos
De la tradición oral española, extraigo hoy el dicho "genio y figura, hasta la sepultura" para definir a un buen amigo como fue don Víctor Fernández Gaínza.

Genio y figura
No son muchos los años que Víctor y yo nos conocíamos. Tantos eran como los que hace que vivo en los aledaños de la parroquia de la Virgen de las Mareas, donde muchos domingos asistía a misa, e incluso rememoraba alguna que otra vez mi época de monaguillo en otra parroquia.
En la medida que el tiempo pasaba, íbamos Víctor y yo cogiéndonos el pulso, ya que antes y después de misa, teníamos nuestras charlas dominicales en la sacristía, comentando en la mayoría de las ocasiones las noticias que de este diario –precisamente– dábamos cuenta después de haberlo ojeado.
Pronto capté el carácter, el cual defino en el título de este texto a modo de despedida que hoy escribo. Vítor era un hombre, un sacerdote metódico, cariñoso, pero también riguroso con lo preceptivo en sus rituales religiosos. No le hacía falta desde el altar o el púlpito, decir una sola palabra al respecto de cualquier situación que en el templo se produjera y no fuera de su agrado mientras oficiaba con riguroso escrúpulo y recogimiento la misa. Bastaba con parar su oratoria, mirar a los bancos del templo y sus ocupantes, y el estruendoso silencio con el que lo hacía, corregía de inmediato la situación con la que él no estaba conforme.
Los que le conocíamos bien, nos mirábamos de manera cómplice, intuyéndonos sabedores de que al cura no le estaba gustando lo que estaba sucediendo.
Bien que lo sabían sus acólitos ayudantes, como su leal Manolita (que fue catequista mía en Sabugo como muchas veces recordamos) en las diversas labores que en la iglesia desarrollaba, o su querido y respetado Roberto (que estudiaron juntos en el seminario), o Luis Ángel del Nodo, o Manolo, y alguno/a más, seguro.
Un día le dije a Víctor: "Tienes que casar a mi hija", ya que mis hijos quisieron que aquella responsabilidad recayera sobre mí. Tampoco aquella ceremonia se libró de los justos y estruendosos silencios de don Víctor; y es que ante aquel plantel de gente joven... Recuerdo las afectuosas palabras hacia los novios, que guardo cariñosamente en mi interior.
No era muy populosa la feligresía de la parroquia del Nodo, pero eso nunca mermó en mi amigo la intensidad y recogimiento con la que oficiaba cada domingo la santa misa. Sus impecables vestimentas y abalorios que utilizaba en cada ceremonia eran un compendio perfecto que cada festividad se repetía sin ninguna variable.
Así era y fue don Víctor Fernández Gaínza, "genio y figura" que un día de 1939 nacía en Avilés, y que moría en la misma villa otro día de 2026.
Pido a la Santina de Covadonga por tu alma y que la tierra te sea leve, amigo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Muere un vecino de Pravia de madrugada tras salirse de la carretera en Riberas e impactar contra un semáforo
- Amante de los coches de lujo, primero de su promoción y 'muy de Pravia': así era Luciano Álvarez, el dentista fallecido en un accidente de tráfico en Soto del Barco
- Hallan el cuerpo sin vida del hombre de 81 años desaparecido desde la semana pasada en Castrillón
- Consternación entre los vecinos de Soto del Barco tras encontrar el cuerpo del hombre de 81 años desaparecido hace una semana: 'Hay muchos caminos de tierra por la zona
- Montaje monumental para 'El último de la fila' y Aitana: estrenarán el mayor escenario de Avilés con 45 metros de boca y 22 de fondo
- El coche quedó a nada de la fachada de la casa', aseguran los vecinos tras el accidente mortal en Riberas (Soto del Barco)
- Un centenar de vecinos protesta contra la 'crisis del cajero' en Avilés: 'Acabaremos yendo al banco a Oviedo
- La hostelería de Piedras Blancas celebra la ampliación de horarios durante las fiestas