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Balcón al Muelle, por Covadonga Jiménez: Desempates y transiciones

El consenso y las alianzas para la próxima etapa en la Cámara de Comercio

Las Cámaras de Comercio asturianas afrontan este año –y en diferentes etapas– procesos electorales para renovar su composición interna. La de Avilés es la más adelantada de todas, con fecha designada para la cita con las urnas el próximo 2 de junio, tras haber activado hace pocas semanas un proceso cuya finalización expira en diciembre. La Cámara de Oviedo ha retrasado ese paso al otoño. Y en Gijón también celebran próximamente elecciones con el terreno despejado con un candidato único, y sin necesidad de elecciones previas en los grupos económicos de la entidad.

La clave de estos comicios es que la elección del presidente de las Cámaras de Comercio no responde a un sistema de voto directo entre empresas, sino a un procedimiento interno en el que la clave reside en la composición y funcionamiento del Pleno, que es el órgano que concentra la representación del tejido empresarial y que, en última instancia, decide quién asume la presidencia. El plenario de Avilés es de 37 miembros y el ente cameral avilesino representa el 10% de la actividad en Asturias. De los vocales que sientan en ese pleno, 25 son electos, es decir, han de superar una elección previa de entre los miembros de su sector, mientras que ocho más pertenecen a empresas que son grandes aportadoras y cuatro más, de FADE.

Consenso y alianzas son las dos premisas que marcarán estas elecciones a la Cámara de avilés, habida cuenta que la sola existencia de dos candidatos obliga precisamente a ese diálogo para buscar grupos afines de uno y otro lado. Exresponsables camerales celebraban al inicio del proceso el éxito que representa contar con más de un aspirante a la presidencia, porque denota el interés por la Cámara y por la comarca. En un momento que se presenta vital para este territorio, por la situación de la industria y los retos que afrontan las pequeñas y medianas empresas, los cuatro años que quedan por delante serán cruciales para la gran transformación industrial que vendrá de la mano de la descarbonización y también del desarrollo próximo del área de Baterías.

Al próximo presidente de la Cámara de Comercio le corresponderá también lidiar con la esperada digitalización en los comicios sin olvidar las exigencias de la transición ecológica con las implicaciones económicas que conlleva para las empresas, compaginándolo con la preocupación ambiental y el compromiso social. No será tampoco un período fácil para los autónomos y su necesario relevo generacional que habrá que atender igualmente en esta comarca.

Habrá quien en esta etapa electoral quiera hacer suya la paradoja popularizada por Giuseppe Tomasi di Lampedusa en su novela "El Gatopardo", donde el joven Tancredi justifica así su apoyo a la revolución: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie", que significa que a veces hay que hacer modificaciones superficiales para que las estructuras de poder y el sistema de fondo permanezcan. El argumento tiene validez universal para el tan popularizado dicho de la capacidad de adaptación al cambio. La Unión de Comerciantes de Avilés también se expone con los dos aspirantes a la presencia a eso de que todo cambie para que todo siga igual. La riqueza de estos procesos es que permiten siempre una reflexión profunda acerca de dónde nos situamos y hacia dónde queremos ir.

Lo fundamental entre quién manda o gana, y quién obedece o pierde es que esa pátina de reinvención superficial que trae cualquier momento de cambio no esconda la intención de quien lo lidera de mantener intacta la esencia de la etapa anterior.

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