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Dos cabalgan juntos

"Inteligencia Artificial. ¡Ay!" es una obra que podrían haber escrito, mano a mano, Stanley Kubrick e Ian Watson, pero les hubiera quedado rara. A Maxi Rodríguez, no. A Maxi Rodríguez esta comedia que pasó el jueves por el teatro Palacio Valdés le cabe como un guante: realidad contante y sonante, un poco de melancolía del perderdor social y, al tiempo, una pizca de gracia esotérica sobre el tiempo en que se vive.

La obra de este jueves forma parte del teatro más político de Rodríguez. Y eso quiere decir también, del más cómico de todos. Como "El chigre menguante", como "Low cost"... Sobre la escena, esta vez, los pasos cojos de dos sabios de la vida; en la platea, espectadores entregados a disfrutar de la mimesis. "Inteligencia Artificial ¡Ay!" es teatro, pero tampoco es teatro. Lo mejor de la vida es que alguien te la cuente y, si encima te la explica, sales a hombros. El teatro, lo repite siempre Juan Mayorga, es el arte de la reunión. Y la que montaron Rodríguez y Jerómino Granda fue como un destilado de vida que es verdad y que luego es mentira y que luego vuelve a ser verdad.

Una mesa, una guitarra, unas botellas de sidra para desentrañar la realidad homo asturiano de siempre –eso sí, tamizado por un cuencacentrismo señado–. Dos en la carretera de la vida, dos cabalgando juntos, dos explicando con sorna que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, pero cómo molaba cuando sí que lo éramos. Y por eso se aplaudió a rabiar el "Cagonmi mantu / y ahora que canto" en plan jazz. La historia del señor ese que mandaba tanto y que guardaba dinero en el colchón . Entonces. Maxi Rodríguez y Jerónimo Granda nacieron para explicar de qué va Asturias. Son fundamentales.

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