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Avilés

Es tiempo de comarca

Del "ir a secar" a disfrutar de playas y montañas

Con la llegada del verano se amplía el horizonte y crece nuestro deseo de disfrutar del tiempo de ocio, cambiamos rutinas y buscamos espacios en los alrededores, aunque sea solo por unas horas. Es entonces cuando nos damos cuenta de la enorme diversidad que tenemos en nuestro entorno. La comarca deja de ser un ente administrativo, del que sólo tenemos conocimiento a través de los responsables institucionales, para ser nuestro hábitat vital durante varias semanas.

En el pasado, Avilés era una ciudad que languidecía durante los meses de julio y agosto, en buena medida porque muchas familias, especialmente las de los barrios con fuerte componente obrero, cruzaban la cordillera para alejarse durante un mes de la humedad y del humo; era aquello que se decía de "ir a secar". Desde hace varios años ya no se va "a secar" a las tierras de Castilla y León, tal vez porque ha mejorado la calidad del aire y, sobre todo, porque las generaciones posteriores a los primeros del despliegue industrial tienen diferentes prioridades y estilos de vida. Y de ahí ha surgido el tren de actividades que cada verano recorre todos los concejos de la comarca, incluido Avilés.

Hay lugares que siempre han formado parte de nuestras vidas, como las playas de Castrillón o de Gozón, o las sendas rurales de Corvera o Illas. La riqueza de vivir en un territorio que reúne en pocos kilómetros villas, montes y playas la descubren ahora quienes se fijan en el norte como lugar de descanso para alejarse del intenso calor del sur peninsular.

Quienes crecimos en Llaranes, por ejemplo, entendíamos entonces muy poco de fronteras; entre el barrio, el pantano de Trasona, los merenderos de Molleda o la senda del Escañorio, había un continuo en el espacio que cruzábamos con frecuencia sin pensar si estábamos o no en otro municipio.

Ninguna época del año nos muestra la riqueza cultural y ambiental de nuestra comarca como el verano. Cada uno tiene marcadas sus fechas y lugares favoritos en la variada oferta cultural y de ocio que nos ofrece cada concejo. Hace años que los veranos en la comarca pueden ser todo lo intensos y variados que queramos, superando los localismos, tan dañinos en muchas ocasiones. El formalismo administrativo no debe hacernos olvidar que la comarca no ha nacido en los despachos, sino en la forma en que llevamos viviendo desde hace décadas.

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