Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Piedras Bangladés

Es sobradamente conocido el caos circulatorio de Daca, capital de Bangladés, debido a la superpoblación, a la concentración urbana, a la multitud de automóviles y vehículos de tres ruedas, además de los numerosísimos viandantes. Todos compitiendo por transitar en un espacio, donde las normas circulatorias pintan muy poco y donde abunda la agresividad acompañada de estridentes sonidos de claxon y de la invasión permanente del carril del prójimo.

Pues en eso pensé, cuando una amiga me relató la experiencia que tuvo en Piedras Blancas a principios de julio, concretamente, durante las fiestas.

La experiencia fue cuanto menos bastante desagradable, me cuenta. Un vehículo estaba en el carril por el que yo circulaba parado en curva, me quedé detenida tras el turismo, pues no sabía qué podía estar ocurriendo, enseguida se formó una cola tras de mí; salí un instante a ver qué ocurría; dentro del automóvil que estaba delante, había una mujer de una edad similar a la mía, aparentemente no le pasaba nada extraño, simplemente había detenido su vehículo en la curva, pero no se sabía por qué. Los coches que estaban detrás, nos adelantaron a las dos, lo cual me sorprendió, también, pues no había visibilidad suficiente y no era un lugar indicado para adelantar, pues existía el riesgo de colisión con algún vehículo que discurriese en sentido contrario. En fin, pensé que la gente es muy echada para adelante, a veces se juega a la ruleta rusa y se libra, pero otras se pierde, y luego vienen las lamentaciones…

Como pasaba el tiempo y la situación seguía igual, llamé por teléfono a la policía local, según me sigue diciendo mi amiga, al primer tono, responde un agente y mientras estaba hablando con él, sale la mujer de su coche y comienza a insultarme y a preguntarme qué estoy haciendo, yo le digo que hablando con la policía local, entonces comienza a darme golpes en la ventanilla, y continúa con los insultos in crescendo, me reta a bajarme del coche, parecía que tenía ganas de pelea, continúo contando lo que sucede al policía y me dice que va a enviar una patrulla. La mujer se sube al coche vociferando aún como una energúmena y se va. Llamo de nuevo a la policía para decirles que ya se ha ido…

Después de escuchar la historia, me pregunto por qué alguna gente es tan insolidaria y psicópata al volante, y por qué Piedras Blancas se asemeja tanto, en cuanto a flujo de tráfico, a Bangladés.

Tracking Pixel Contents