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Paco Sánchez, artista universal

Hay cosas que uno tiene que hacer, aunque no le apetezcan. Y ahora esta es una de ellas:

Hablar de Paco Sánchez, abogado consistorial, amigo y hombre inolvidable, es sencillo y complicado. Su espectro lo abarca casi todo. En ese sentido no presenta ningún problema. Y, tratándose de él, menos, porque tampoco le iba a importar una higa, como le gustaba definir. Lo crudo es hacerlo a su altura, con su talento.

Lo realmente complicado es escribir con seriedad, profundidad y tiento. No digamos ya hacerlo con ese tono agudo y sarcástico suyo, lleno de chascarrillos hilarantes.

Aún lo recuerdo subido a una mesa en la Sidrería Yumay pidiéndonos dinero para organizar aquella especie de comisión carnavalesca, que después de recogerlo, nos lo tiró a la cara, llamándonos tontos, porque hacíamos todo lo que nos mandaban sin rechistar. Ese era Paco al que todos acudíamos, cuando había algún contencioso. Nunca escatimaba tiempo para ponerse a la mesa a preparar un escrito, si se lo pedías. De esto saben muchos músicos que tuvieron que acudir a él.

Tertuliano incansable y agotador, porque con él no había final. Yo siempre le decía que era un actor del barroco. Y eso le gustaba, poniéndose a cantar Arias de una Cantata bachiana, en alemán, de tal forma que podían pasar por auténticas. Todo inventado... y sin despeinarse.

Y ahora me viene a la memoria que era actor en el grupo avilesino "Cátaro", junto a su hermano César Sánchez, profesional hoy en el escenario, y los gemelos Juan y Mario Menéndez, cineasta intrépido, que la enfermedad nos lo arrebató temprano. Siempre que le decía: "Oye, Paco, ¿tú eres actor? Él me respondía con ese tono tan suyo: “Sí, claro”, como para troncharse.

Paco era un hombre, en el buen sentido de la palabra, bueno, recordando al poeta de Campos de Castilla. La diferencia entre ambos, Machado y Paco, estaba siempre, yo creo, en que el primero era mucho más intenso que Paco, para quien los cañones se habían roto ya en Carabanchel, donde decía que lo había pasado pipa.

A nuestro amigo no le gustaba sufrir, fue siempre positivo.

Deja muchos amigos que lo querían y que lo quieren, lo queremos.

Paco fue mucho Paco.

Con la Orquesta Julián Orbón actuó de narrador. Y no hizo más, porque no pudimos.

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