03 de agosto de 2007
03.08.2007

Hombres sabios

03.08.2007 | 02:00
Hombres sabios

Y mujeres. No hay distinción de sexos, ni de razas, ni de credos religiosos, ni de condiciones sociales. Todos y todas iguales. Pero eso sí, se hace indispensable llevar una vida de recta interpretación, de generosidad, de bohonomía y de solidaridad. Se sobreentiende que la dignidad y la honradez ya son consustanciales a esta clase -«supra» o «vip» en el contexto machadiano de la bondad- de seres humanos.


Yo he conocido a lo largo de la vida a hombres y mujeres de una pieza, gentes de bien, dispuestas al sacrificio por los demás, por el bienestar de la comunidad. Pero entre todas y todos los políticos -cuya línea vital tendría que acercarse a estas premisas y formas de actuar- los cuento con los dedos. Sobre todo, en los tiempos que corren, en los que se cambia de chaqueta tan sólo por un plato de lentejas. ¿Cómo algunas personas pueden decidir sobre nuestros designios si les faltan los valores más elementales? Sin ir más lejos, el paradigma a no imitar lo tengo en mi propia casa, es decir, en los valles donde me nacieron. Corramos un estúpido velo sobre la persona que todos y todas tienen en mente, pero de cuyo nombre no quiero acordarme.


Me quedo con los hombres y mujeres bienhechores de la humanidad. Me descubro ante ellos y ellas. Mi gratitud perenne. Lo demás «poxa».


El domingo 22 de julio he conmemorado -y elevado una plegaria, a mi manera- el aniversario de la muerte del doctor Antonio García Miranda, sabio, justo y prudente, nacido en estas tierras en abril de 1910. Oftalmólogo, catedrático, cirujano, miembro del Instituto Oftalmológico Nacional, amigo de sus amigos, entre otros de los insignes Francisco Grande Covián y Severo Ochoa. Sabiduría, talento, simpatía, sencillez. Viajó a Nueva York con beca del Estado para ampliar estudios, y en el Medical Center murió días después, afectado de una anemia perniciosa. Corría el año 1946.


En 1953 Teverga le erigió su busto, cincelado en piedra por el escultor Hevia, y la primera Corporación de la democracia lo incluyó en su nuevo callejero. ¿Se acordará la Alcaldesa de que el nuevo y flamante consultorio médico lleve su nombre, cuánto apuestan a que no? Es propuesta del cronista oficial. Como otras. Será no.

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