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Los autores de este blog son profesionales de la informática, miembros de los Colegios Oficiales de Ingenieros en Informática e Ingenieros Técnicos en Informática del Principado de Asturias.

Sobre este blog de Tecnologia

En este blog, profesionales de la informática asturianos, rendiremos homenaje al escritor Ray Bradbury. No iremos a Marte, pero sí narraremos la crónica de la transformación digital de la sociedad.


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  • 08
    Marzo
    2018

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    SOCIEDAD Oviedo

    Los doctores en informática más académicos

    Los doctores en informática más académicos

    Cuando terminé los estudios de Ingeniería Informática surgió en mi camino, de forma inesperada, la posibilidad de hacer el doctorado en Informática. Pero, ¿qué es y para qué sirve un doctorado en Informática? Al menos yo, en aquel momento, no tenía muy claro su objetivo y salida laboral. Aun así tomé la acertada decisión de hacerlo. En este artículo voy a intentar dar un poco de luz sobre este tema basado en mi experiencia.

     

    El doctorado es un grado académico universitario siendo este el último y más importante que confiere una universidad. Para conseguir el título de doctor hay que pasar dos fases diferenciadas. Una inicial de formación organizada en cursos o asignaturas donde el doctorando amplía su conocimiento en las diferentes áreas de la informática así como se inicia en el campo de la investigación. Y una segunda donde el doctorando se enfrenta a un problema de investigación sobre el que realiza su tesis doctoral. Si hablamos de tiempo, digamos que aproximadamente la primera etapa es 1-2 años y la segunda 3-4 años.

     

    El doctorado está sin duda centrado en la investigación. Por tanto, en la primera etapa en la que cursas asignaturas de las diferentes áreas de la informática, conoces cuáles son las tendencias, retos e innovaciones específicas de esos campos. Basado en tus intereses intelectuales u otros azares (por ejemplo oportunidades de una beca), seleccionarás un tema muy concreto donde centrarás la investigación de la fase 2. Mientras que la fase 1 es similar a lo que conocías de la carrera (ir a clases en un horario específico, un profesor explicando, etc.), la fase 2 es un trabajo totalmente individual dirigido, eso sí, por tu director de tesis.

     

    Hacer una tesis doctoral significa proponer una solución para un problema que nadie antes había solucionado. Eso requiere leer mucho para entender la problemática perfectamente así como conocer otras soluciones propuestas para este u otros problemas similares. Es necesario ser metódico en el estudio, pero también creativo e ingenioso en la solución.   

     

    Durante el tiempo que estás haciendo la tesis doctoral adquieres, casi sin darte cuenta, unas habilidades independientes a tu temática de estudio: análisis sistemático de literatura académica, escritura de artículos científicos, presentación y defensa en público de tus ideas, asistencia a eventos y colaboración internacional, etc.  Cuando finalmente plasmas en un documento tu tesis doctoral, la tienes que escribir poniendo en cuestión todas y cada una de las afirmaciones que haces (si no lo haces tú, lo hará el tribunal ante el que tienes que defender tu trabajo). Todo tiene que estar basado en algo, demostrado; esto es ciencia, no es homeopatía. Aprendes a distinguir las fuentes fiables de las que no lo son así como tener un sentido crítico tanto ante tu trabajo como con el de otros. Y por supuesto, acabas teniendo un conocimiento técnico muy profundo sobre tu temática de investigación.

     

    Según un estudio americano, solo el 17% de los doctores acaban trabajando en la industria. La mayoría, un 57%, se quedan en el ámbito académico. Este dato me suena conocido ya que durante mi época de doctorando en la que pasé, además de por la Universidad de Oviedo, por la Oxford Brookes University (Reino Unido) y Universite de Lorraine (Francia), todos los esfuerzos se centraban en hacer méritos curriculares que te permitiesen conseguir otro contrato en la universidad. Básicamente, las acciones que la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) valora para otorgar las acreditaciones sin las que una persona no puede permanecer en la carrera académica. Esas acciones son principalmente artículos científicos, independientemente de luego un miembro académico de la universidad tenga que dedicar una parte muy importante de su tiempo a la docencia.

     

    En mi caso, las circunstancias coyunturales de nuestro país (año 2012) hicieron que mi carrera laboral tuviese que separarse del mundo académico y continuar en la industria.  Parecía que todo el esfuerzo en esa formación de investigador se perdería ya que entraría a ser un informático más en una empresa. Pronto me di cuenta de que no era así. Me habían formado para sentirme cómodo ante problemas nuevos y no simplemente repetir soluciones. A ser proactivo e ingenioso ante la búsqueda de una solución en cualquier situación. Y además, a poder comunicar la propuesta de solución de una manera eficiente y eficaz.

     

    Todas esas habilidades colaterales que adquirí haciendo un doctorado me ayudaron, en poco tiempo, a dirigir una línea de innovación (Big Data) dentro de la empresa que dio sus frutos. A los pocos años, una consultora multinacional llamó a mi puerta para darme el timón de su área de Big Data. Del mundo más teórico de la investigación académica al mundo más práctico que representa la consultoría. Y todo ello en cinco años gracias a la formación y experiencia de doctorarme en Informática. Así que sí, la respuesta al título de este artículo en mi experiencia es un claro sí.

     

    Rubén Casado Tejedor

    Colegio de Ingenieros en Informática del Principado de Asturias

     

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