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Crónicas Informáticas

Los autores de este blog son profesionales de la informática, miembros de los Colegios Oficiales de Ingenieros en Informática e Ingenieros Técnicos en Informática del Principado de Asturias.

Sobre este blog de Tecnologia

En este blog, profesionales de la informática asturianos, rendiremos homenaje al escritor Ray Bradbury. No iremos a Marte, pero sí narraremos la crónica de la transformación digital de la sociedad.


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  • 25
    Julio
    2019

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    tecnología Oviedo

    “The Good Proof”

    “The Good Proof”

    Noche de verano asturiano. Imposible quedarse solo con uno de esos pijamas de los que se venden en la temporada de verano. Mi piel de gallina me obliga a buscar una chaqueta para alcanzar la temperatura que necesito para dormir. Mientras arrastro mis pies descalzos hasta el armario, me enfado con las empresas de moda: ¡cómo se puede presentar una colección de verano para toda España! Por favor, que vengan a pasar unas semanas al norte y que salgan a cenar con uno de esos minivestidos por cualquier fiesta de prao. Seguro que refrescan su concepto de verano.

    Encontrada la bata y superado el enfado, me pongo a buscar una serie para conciliar el sueño. Entre las recomendadas está The Good Fight, una serie protagonizada por tres mujeres abogadas, que deben resolver los casos al mismo tiempo que sus problemas en la vida diaria. El primer caso que llega a la protagonista, Diane Lockhart, se trata de un delito en el que varios policías dan una buena paliza a un supuesto ladrón de coches de raza afroamericana. El caso se apoya en una grabación aportada por su cliente, un amigo de la víctima, con su móvil. Los policías claramente niegan los hechos. Frente a los demás abogados, totalmente confiados en tener un caso de racismo que les aportará un buen pellizco, Diane pregunta por el resto de la grabación, ya que en los metadatos de la misma figura la fecha de inicio y finalización. Según dichas horas, la duración de la grabación mostrada debería ser superior. Diane se gana así la adoración de sus compañeros. Si los metadatos dicen que debería durar 3 minutos y la grabación dura 2, algo ha pasado. Quizás la grabación no es válida. Esto huele mal.

    En mi asiento, con mi bata puesta, exclamaba en voz alta: ¡pero que los metadatos pueden ser modificados, igual que una grabación con los metadatos correctos! ¡No os dejéis liar! Pero aunque todos los allí presentes conocían los artículos que vulneran dichas actuaciones de abuso de la autoridad, se habían olvidado de los requisitos mínimo necesarios para presentar una prueba de grabación con garantías de que no es una grabación de Hollywood. Si se han realizado montajes sobre el hombre llegando a la Luna... ¿cómo podemos estar seguros de que la grabación que se presenta como prueba no ha sido un montaje? Aquí es, ciberseñoras y ciberseñores que me están leyendo, donde entra la informática forense y los informes de peritos informáticos. Aquí es donde los ingenieros informáticos habilitados para tal fin pueden ver con un poco más de claridad las posibilidades.

    Desde la década de los ochenta se han venido recogiendo recomendaciones para extraer información desde los diferentes dispositivos que nos rodean y que pueden aportar pruebas evidentes a un caso (ISO 27032, ISO 27042, UNE 71505). Un error en la recogida de dichas pruebas puede suponer una anulación de la misma. Es como si en la recogida del puñal que se encuentra sobre el cadáver, el detective se olvida los guantes y lo coge con sus propias manos. Una vez recogida las pruebas, es el momento de analizar los metadatos, los logs del sistema y otros datos para deducir lo que ha pasado. Todo un procedimiento que llevaría al público a abandonar la serie si se llevara paso a paso.  

    La irrupción de pruebas digitales en las series de abogados pone de manifiesto que los guionistas han ido al terreno para comprobar una práctica cada vez más extendida. Las posibilidades que nos ofrecen los móviles, relojes conectados, las cámaras incorporadas hasta en los muñecos pueden ayudarnos a encontrar al malvado, pero como en las mejores pelis de suspense, tengamos cuidado de que no estén manipuladas por algún Hannibal Lecter.

    Irene Cid

    Miembro del Colegio Oficial de Ingenieros en Informática del Principado de Asturias.

     

     

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