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Los autores de este blog son profesionales de la informática, miembros de los Colegios Oficiales de Ingenieros en Informática e Ingenieros Técnicos en Informática del Principado de Asturias.

Sobre este blog de Tecnologia

En este blog, profesionales de la informática asturianos, rendiremos homenaje al escritor Ray Bradbury. No iremos a Marte, pero sí narraremos la crónica de la transformación digital de la sociedad.


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  • 02
    Mayo
    2019

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    tecnología Oviedo

    Trajes de hombre y de mujer

    Trajes de hombre y de mujer

    Hace unas semanas hemos visto que la NASA cancelaba el primer paseo espacial realizado solo por mujeres. Han llovido acusaciones de machismo, críticas y burlas. Se ha llegado a decir que las primeras astronautas ya tuvieron problemas porque los ingenieros «no sabían exactamente cómo orinaba una mujer».

    En este blog que debe su nombre a Ray Bradbury no podemos dejar de mirar hacia arriba. Y aquí se abordan a menudo cuestiones feministas, porque los informáticos estamos en ese barco de las STEM donde tanto se echa en falta a las mujeres.

    Así que la historia me ha interesado mucho. Ya en frío, revisemos algunas circunstancias.

    • Más de dos tercios de los astronautas que ha habido han sido militares (frecuentemente, pilotos). En la ISS hay ahora seis personas; cuatro son militares (incluida la astronauta que no salió a pasear). Para exigirle a la NASA que haya muchas astronautas habría que conseguir que hubiera muchas en la cantera: en el ejército, pilotando cazas.
    • Respecto a la anécdota (adornada) de la orina, es muy probable que gestionar la micción en un traje espacial y sin gravedad requiera de todo un programa de I+D. Seguro que para hacer el primer traje de hombre hubo que realizar también infinidad de investigaciones y pruebas. Creo que los ingenieros de la NASA (muchos de los cuales son mujeres) siempre han sabido cómo orina una mujer.
    • Hay varios tipos de trajes espaciales; sospecho que el de los paseos espaciales es el más complejo y no se parece a una camiseta gorda, sino más bien a una nave espacial especializada.
    • El astronauta está básicamente en un globo ultrarresistente inflado a presión. ¿Cómo puede doblar brazos y piernas? Pues es difícil, y el primero que intentó un paseo espacial, Alexei Leonov, lo comprobó por sí mismo; aquella misión bordeó la tragedia. Es una actividad tremendamente física. No la puede hacer cualquiera, y no se puede hacer con cualquier traje; tiene que ser perfecto.
    • En la actualidad, los trajes se hacen combinando piezas estándar. El astronauta decide en tierra qué combinaciones le sirven, pero en el espacio esto puede cambiar (un astronauta de 1,80 puede medir 1,85 en la ISS). Solo se sabe con certeza allí arriba y en el momento de intentarlo.
    • El plan de la misión se alteró a propuesta de la propia Anne McClain. Creía que le valían los trajes de dos combinaciones, pero tras un primer paseo espacial con talla grande concluyó que necesitaba la mediana, la misma que su compañera.
    • De hecho, sí que había dos trajes de la talla adecuada, pero resulta mucho más fácil cambiar quién sale que reconfigurar los trajes. Así que se decidió cambiar de día a una de las dos.
    • La NASA tiene un problema con los trajes espaciales en general. Deben enviarse periódicamente a la Tierra para repararlos, y esto iba a hacerse en el transbordador. Ya sabemos que no hay transbordadores, así que se mantienen con menos frecuencia.
    • De los 18 trajes originales de la ISS, solamente quedan 11; 4 se perdieron en los desastres del Challenger y el Columbia. Fabricar ahora más de esos trajes tiene un coste enorme. Esto no se resuelve poniendo a Marie Kondo a doblar unas camisetas y mandándolas por mensajería.

    Anne McClain no es un florero, no le importa nuestra opinión y aquello no es una tienda de Zara. Está allí por su valía para hacer un trabajo que es, esencialmente, de equipo. Y respecto a la NASA, si solo anunciara sucesos no cancelables, no anunciaría nada. Ni un despegue, ni un aterrizaje, ni una misión.

    Hace poco reclamábamos en este blog una reflexión sobre la prudencia, sobre los criterios técnicos y la seguridad por encima de las prisas o la imagen pública. Deberíamos felicitarnos por este cambio de planes. Si algo deberíamos exigir a la NASA es precisamente que haya aprendido de lecciones dolorosas como la del Challenger: no hay que ceder a las presiones, sino hacer lo correcto. Aunque en España haya mucha gente dispuesta a reírse de... los ingenieros de la NASA.

    Agustin Cernuda del Río 

    Miembro del Colegio de Ingenieros Informáticos del Principado de Asturias

     

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