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Blog Memoria en Negativos - Miki López

Miki López

Fotoperiodista de La Nueva España y músico en excedencia. Contemplo la vida a través de una cámara. mikilopez@epi.es

Sobre este blog de Asturias

Tal vez una imagen valga más que mil palabras pero normalmente me quedo corto.


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  • 06
    Febrero
    2018

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    Cerveza, fútbol y religión

    Cerveza, fútbol y religión

    Cervezas y derbi. Oviedo, febrero de 2018. ©Miki López/LNE

    Me gusta el fútbol, pero cada vez siento menos apego a este deporte por culpa de ese forofismo garrulo que le acompaña. No soy capaz a comprender el odio que pueden generar unos colores, ni la estupidez que convierte a los clubs y a sus jugadores en entidades supremas que se mueven más allá del bien y del mal con un aporte más que dudoso en su supuesto servicio a la sociedad. Estamos de acuerdo en que mueven mucho dinero y que éste revierte en las ciudades que tienen la suerte de tener equipos en primera división, pero los valores generales del fútbol no son precisamente el ejemplo más apropiado para las generaciones venideras. Sueldos estratosféricos, coches, dinero y lujos, son la imagen del éxito materialista que transmiten a nuestros hijos. Todo está en eso y en tener unos buenos abdominales porque en el mundo de lo superfluo y las redes sociales, la imagen parece que lo es todo. También he de reconocer que no todos estos chicos son iguales. Un claro ejemplo es el caso de Juanín Mata y su extraordinaria iniciativa para donar el 1% de los ingresos de los futbolistas a fines sociales. Otros hacen cosas similares, pero parecen bastante más preocupados en su imagen y sus salarios que de esas simbólicas donaciones que les lavan el alma.

    Mientras tanto, a los demás nos congelan los salarios, las pensiones y los servicios sociales, pero somos capaces de dejar de vivir para ahorrar el dineral que supone un partido de Champions, un clásico o el derbi de nuestra comunidad, reinvirtiendo nuestro dinero en aumentar sus sueldos, sus abdominales y muchas veces, sus egos. Y si nuestro equipo gana, la semana será feliz aunque sólo queden garbanzos en la nevera, aunque nos cumpla el contrato en precario que nos obliga a levantarnos a las 6 de la mañana por 800 € de mierda, aunque nos hayan aplazado la consulta del médico para el mes de octubre del año que viene. Así que la culpa no es de los jugadores ni de los clubes, ni siquiera de los negreros del siglo XXI. Habrá que mirarse un poco el ombligo, ¿no?

    Esta semana celebramos nuestro derbi regional. Ha ganado el Oviedo, pero los problemas para los aficionados de ambos bandos seguirán siendo los mismos. Lo más triste de todo es que muchos de nosotros no nos damos ni cuenta, porque la religión del fútbol se amolda perfectamente a la máxima de Marx. Tristemente el fútbol no es más que eso, el opio del pueblo, el reflejo del espíritu de un mundo que carece de espíritu, la nueva religión de la sociedad de la comunicación y las redes sociales. Y ahí es muy fácil alimentar el conformismo, la falsa felicidad e incluso el odio visceral hacia el contrario. Sólo hay que pasarse hoy por twitter y ver las perlas que se dedican unos y otros.

    Mejor tomamos una birra porque, gane quien gane, nuestra vida seguirá siendo igual, para bien y para mal.

    Salud.

     

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