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Blog Memoria en Negativos - Miki López

Miki López

Fotoperiodista de La Nueva España y músico en excedencia. Contemplo la vida a través de una cámara. mikilopez@epi.es

Sobre este blog de Asturias

Tal vez una imagen valga más que mil palabras pero normalmente me quedo corto.


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  • 27
    Noviembre
    2017

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    asturias naturaleza otoño bosque Muniellos

    El Bosque

    El Bosque

    Bosque de Muniellos. Noviembre de 2017. ©Miki López/LNE

    Un bosque para entender

    Asturias es niebla. Un manto blanco de humedad que reverdece la piel natural del paraíso, últimamente lacerada con el fuego, marcada con unas heridas que son incapaces de cicatrizar antes de volver a ser reabiertas por los pirómanos. Un paseo por el corazón verde de esta tierra ayuda a entender el dolor que provoca la destrucción de tanta belleza. Muniellos tendría que ser visita obligada para colegios e institutos. Las generaciones venideras, los milenials a los que cada día les cuesta más trabajo acercarse al medio rural, necesitan ver y entender que el modelado perfecto de la naturaleza asturiana, que la pintura inigualable de estos bosques atlánticos, tarda siglos en dibujarse y unas pocas horas en desaparecer en forma de humo, fuego y cenizas.

    No lo olvidemos

    Caminar por este valle mágico, bajo las hojas ocres de los árboles en noviembre es una bendición. Y hacerlo acompañado por un especialista del medio como Víctor García es además toda una lección de biología, medio ambiente y mitología asturiana. Víctor representa la memoria perdida de nuestros antepasados, aquellos que entendían y cuidaban el ecosistema que los sustentaba.

    El Bosque

    Víctor García en las lagunas de Muniellos. Noviembre de 2017. ©Miki López/LNE


    Parece que el olvido ha convertido a los asturianos en una tribu de urbanitas que han dado la espalda a la tierra de la que han salido. Lloramos el fuego unas horas, pero tenemos la facilidad de olvidar a la vuelta de la esquina de cualquier calle de nuestras modernas ciudades del siglo XXI, esas en las que nunca se verá arder un árbol. Pero sí que podemos volver a ver otro triste amanecer rojo desde cualquiera de ellas. Ya lo vivimos la madrugada del 16 de octubre de 2017. Una madrugada que se prolongó varias horas entre el olor a humo y el desconcierto general de los asturianos. Eso, yo por lo menos, no lo ovidaré jamás.

     

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