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  • El taxi.

    Lo nuevo y lo viejo se mezclan, y se entremezclan y la lían cuando casi todos, por no decir todos, los reguladores escurren el bulto. Los nuevos en el mercado tienen que saber que no pueden arrasar, y los antiguos que, aunque la vida sigue igual, las cosas no pueden seguir cómo sí nada.

    Hace algunos años había los coches “Gran Turismo” que únicamente podían contratarse para viajes de larga distancia, y cómo eran pocos, y locales los que hacían ese servicio, la sangre de las discrepancias no llegaba al rio. Todos sabían cual era su misión y reinaba una aparente tranquilidad.

    Pero los tiempos cambian y los que otean las oportunidades de negocio vieron un ídem en el taxi, que llevaba sin actualizarse ni renovarse un montón de años, e idearon unas plataformas tecnológicas que prestaban un servicio competitivo y con estándares de calidad real y percibida mucho más alta. Coches y conductores impecables, amabilidad al menos aparente, precio conocido de antemano y facilidades para pagar, son la tarjeta de presentación de estas plataformas.

    El mundo del taxi no reaccionó hasta ahora, y en ciudades como Madrid o Barcelona se quedó atrás y a remolque de los acontecimientos. En lugar de crear una plataforma tecnológica, y adoptar unos comportamientos y unas prestaciones similares, o mejores, que las de sus competidores, se dedicó a presionar y a tratar de impedir lo inevitable con comportamientos percibidos y reales demasiado duros, y además, ética y estéticamente, también demasiado vistos. Puede ganar algunas batallas pero la guerra difícilmente.

    El taxi perdió, en Oviedo, la batalla entablada para que los autobuses interurbanos no pudieran parar en el HUCA, y que los trabajadores, o pacientes, que se desplazaban en ellos, tuviesen que parar en la estación de autobuses, y desde allí, andando,en coche particular, en transporte público o en taxi se acercasen al HUCA. El tema llegó hasta los Tribunales que desestimaron la pretensión de la patronal del taxi.

    Otra cuestión que subyace en este asunto es el escaqueo de más de uno, y más de dos, que pasaron la pelota al siguiente de la lista. El Ministro Ábalos dijo que el asunto se resolvía mejor en las CC.AA., que diecisiete regulaciones es mejor que una, y algún Presidente de Comunidad Autónoma-digamos que hablamos de Madrid- cree que los Ayuntamientos están aun más cercanos al ciudadano , o sea que…

    Cómo hay que buscar argumentos para apoyar las posturas que se mantienen, sale a colación que el trabajo en las plataformas es asalariado y con retribuciones mileuristas, y que además una de ellas –UBER- es extranjera y la otra CABIFY es nacional, por ese lado más presentable, aunque el capital ya se sabe: va y viene y nunca se detiene El mundo del taxi tiene, en este momento, la batalla de la opinión pública perdida. Deben de dejar de pensar en tiempos pasados, que no volverán, y montar su plataforma, que puede ser igual o mejor que la de sus competidores.

    Empecinarse en un tiempo pasado, con comportamientos poco aceptables, en lugar de convertirse en plataformas actuales y en prestar un servicio como el de sus rivales no les augura nada bueno. Pueden ganar alguna batalla, pero ganar la guerra es ya otra cosa.

     

     

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