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  • Energía,que no falte.

    Le parece a muchos, y le parecerá mucho más a los que vengan detrás, algo bárbaro circular con vehículos que consumen recursos no renovables, que contaminan el aire que respiramos y que contribuyen al cambio climático. En fin, unas auténticas joyas medioambientales. Pero desplazarse, personas y bienes, es algo inevitable, y la solución respetuosa con el medio ambiente parece cercana. La electrificación del transporte terrestre está al caer, y según parece a un precio razonable. La gasificación del transporte marítimo parece posible, y los cambios en el trasporte aéreo también vendrán. La guerra contra la contaminación y el cambio climático es inevitable; se trata de una cuestión de supervivencia.

    La prensa en formato papel y las librerías no atraviesan por sus mejores momentos. Cierres, reconversiones, despidos, y bajadas de sueldos- de los de a pie, los directivos juegan otra liga- están al orden del día. La sustitución de libros escolares por tabletas está comenzando, y en otros ámbitos como la banca, la administración pública, el comercio y un largo etc.etc. el uso del papel está en franco retroceso. Lo electrónico ha venido para quedarse, y para ayudar a librar la batalla medioambiental.

    La descarbonificación es un proyecto de futuro, pero que también ya está aquí. La central térmica de Lada está, IBERDROLA dixit, abocada al cierre, y el Congreso plantea que en 2020,es decir pasado mañana, estén clausuradas todas las centrales que funcionan con carbón, y que en Asturias son otras cuatro- Aboño, Soto de la Barca, Soto de Ribera y La Pereda-.Una pregunta: sí el cierre de las cinco parece inevitable, en lugar de plantear batallas perdidas de antemano, hay algo pensado para sustituir su producción, para utilizar las redes eléctricas existentes y para no perder empleo?.

    En el mundo la descarbonificación también avanza. Excepto en USA, donde la postura del Presidente Trump es bien conocida, y en un grupo de países con abundantes reservas de carbón, otros muchos han elaborado planes para prescindir de este mineral, muy abundante y repartido, en la producción de energía eléctrica. Con pasos adelante y con pasos atrás el camino parece marcado.

    Las renovables, el gas y la nuclear de fusión, que es todavía el futuro, serán los componentes esenciales en la producción de energía eléctrica en el mañana, y mientras tanto renovables, gas, nuclear de fisión, y carbón en proceso de eliminación. Esta transición no será demasiado larga, y dado que los vehículos serán eléctricos se necesitará mucha, pero que mucha, energía eléctrica para mover el mundo.

    Y mientras tanto aquí, con sol que no falta, y que cambio climático por medio no faltará en el futuro, continúa sin desarrollar todo su potencial esta fuente de energía. El impuesto al sol que todavía anda por ahí, después del renuncio de Ciudadanos en la votación parlamentaria para arreglar el entuerto, ha resultado muy eficaz. Las compañías eléctricas han hecho muy bien su trabajo, y la producción descentralizada de energía eléctrica, que tanto temen, no acaba de arrancar, y en un país en el que el 71% de la energía consumida es de importación la cosa tiene bemoles.

    Claro está que una política energética que ha permitido que tres empresas eléctricas- ENDESA, EDP y Electra del Viesgo – sean de propiedad foránea, no parece la más adecuada para tranquilizar a nadie. Por cierto ENDESA, propiedad del estado italiano, segregó sus activos americanos, que eran los más rentables, para incorporarlos a la matriz italiana, y estableció una política de dividendos altos, en la filial española, para amortizar cuanto antes la compra realizada. Un negocio redondo, favorecido como en tantos otros casos por la ausencia de una política industrial en nuestro país, que ha optado por una suerte de liberalismo que así, a palo seco, no practica nadie ¿por qué será?

    Se comenzó a destiempo, cuando eran muy caras, con las renovables del sol y el viento, se paró también a destiempo, cuando se disponía de tecnología propia y ya no era tan caras, y se reanuda ahora su implantación, cuando son competitivas, especialmente la eólica , con unos años de retraso y con necesidad de recuperar el tiempo perdido. La falta de políticas de Estado, y su sustitución por la politización partidaria, o por lo que ahora se llama adanismo, se ponen una vez más de manifiesto.

    Tampoco se explicó muy bien el parón a la energía nuclear, que obligó a pagar, en la factura de la luz, lo que ya estaba hecho y que no llegó a entrar en funcionamiento. El plan, muy ambicioso, que hubiera colocado a nuestro país a un nivel parecido al de Francia, en cuanto al porcentaje de energía eléctrica producida por generación nuclear-70% en lugar del 20% actual- se canceló, y se perdió con ello el desarrollo de esta tecnología. Está visto que la continuidad de las políticas públicas en materia energética no es lo nuestro y ……vuelta a empezar.

     

     

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