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  • Va de futuro.

    Está mal, y siempre lo estuvo, en nuestro país el mercado de trabajo. A las oleadas de emigrantes que llenaban los trasatlánticos con destino a América, a finales del siglo diecinueve y durante la primera mitad del veinte, les sucedió, en los años sesenta y setenta, la emigración, con destino a Alemania y demás países de la Europa próspera. Eso sí, esta emigración, a diferencia de la que tenía como destino América, era generalmente temporal. El desarrollismo de los sesenta y el turismo fueron otros yacimientos de empleo, y pese a todos los pesares seguimos siendo el farolillo rojo, en cuanto al paro, entre los países con los que debemos compararnos. Un sencillo cuadro, con los datos del año 2019, nos ilustra sobre esta cuestión:

                                             PAÍS                TASA DE PARO

                                           Alemania                   3,1%

                                           Francia                      8,5%

                                           Italia                         9,5%

                                           España                     13,8%            

       

    Cómo se ve somos una anomalía en el conjunto de los cuatro grandes países de la Unión Europea. No quedamos lo que se dice muy bien y no parece que sea posible conseguir, a corto plazo, la equiparación con nuestros socios. La carencia, histórica, de un tejido industrial, salvo en el País Vasco, Cataluña, y Asturias, situación con la que seguimos actualmente ,con la salvedad de Madrid, unido todo a la carencia de industrias auxiliares trasformadoras, cómo por ejemplo lo que pasa con el aluminio o la celulosa, en donde vendemos la materia prima en bruto, sin trasformar en productos de alto valor añadido,nos lleva a la situación actual,de falta de una base industrial cómo la que tienen los paises  que llamamos industrializados.

    Bueno, de pasado andamos bien, ¿y de futuro qué?.Pues no se vislumbra nada relevante, salvo en el ámbito militar en donde los programas de carros, fragatas, submarinos y aviones van, costando mucho, razonablemente bien, dotando a nuestro país de tecnología punta de la que está más que necesitado. Las energías renovables son también un campo en donde se destaca. Sin estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías ya no hay un desarrollo posible. Está la agricultura, que, teniendo agua, es un activo importante para nuestro país, y por supuesto el turismo, sin el que nuestra balanza de pagos haría agua por todas partes. Pero hay un pregunta clave ¿está nuestra sociedad preparada para los nuevos empleos ¿.Lamentablemente la respuesta es negativa. Eso de la profesión “el campo” o las chapuzas, para ir tirando, tienen todavía recorrido.

    La emigración que nos llega tampoco contribuye a elevar la cualificación profesional de nuestra mano de obra. El servicio doméstico, y lo que salga, son las ocupaciones prioritarias de nuestros visitantes, sin oficio ni beneficio, que contribuyen muy poco, o nada, a garantizar nuestras pensiones futuras, cuando ellos son receptores de ayuda sociales y tienen ,en general, un saldo negativo en sus aportaciones a la sociedad.

    Otro buen lio para el empleo está en la robotización y en la inteligencia artificial que cambiarán muchas cosas y darán un vuelco al trabajo, tal y cómo lo conocemos, y hay que prepararse para ello. Después de perder tantos trenes por las guerras carlistas, los Gobiernos incompetentes y la falta de una clase empresarial a la altura de los tiempos, no podemos perder el tren que se avecina.

    Un gran plan de formación profesional es indispensable para el presente y para el futuro que se vecina, basado en la robotización y en la inteligencia artificial. ¿Y mientras tanto qué?.Pues dar formación a quien no la tiene- nacionales y emigrantes de profesión “lo que salga”- es una tarea, y atraer todo lo que se mueve por ahí y por allá es otra, nada fácil por supuesto. Naturalmente sin perder lo que hay, de lo contrario estaríamos en lo comido por lo servido.

    Los trabajos repetitivos, que tanto empleo ocupan, tienen los días contados. Un ejemplo es Telefónica que está prejubilando a varios miles de sus trabajadores para substituirlos por robots. La Banca ha hecho un proceso de reconversión que ha destruido un buen número de empleos, pasando la patata caliente a sus clientes. Muchos empleos clásicos han pasado al baúl de los recuerdos y allí se quedarán, cómo se han quedado los cocheros, maleteros y un largo etc.etc.

    Formación e inversión, para lo nuevo, manteniendo lo que funciona, es la receta para poder tener un país moderno,preparado y con visión de futuro. Y que ud. lo vea.

    Otro tema es la venta masiva de empresas, que desde los años ochenta ha ocurrido en España, perdiendo la dirección, el valor añadido y el control de las mismas. Decía Mitterrand “compren España, está en venta” y aquello que no podía volver a pasar, pasó. Lo que ocurrió con IBERIA, TABACALERA, ENDESA, HIDROELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO, SANTA BARBARA, LOEWE y demás no debería de pasar de nuevo, aunque algunos pierdan los pingües beneficios que han conseguido en estas “operaciones”. El país no puede permitirse otra pérdida de soberanía económica como la que ha padecido. .

     

     

     

     

                                       

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Cómo se ve somos una anomalía en el conjunto de los cuatro grandes países de la Unión Europea. No quedamos lo que se dice muy bien y no parece que sea posible conseguir, a corto plazo, la equiparación con nuestros socios. La carencia, histórica, de un tejido industrial, salvo en el País Vasco, Cataluña, y Asturias. Actualmente seguimos con la carencia de industrias auxiliares trasformadoras, cómo ejemplo lo que pasa con el aluminio o la celulosa, en donde vendemos la materia prima en bruto, sin trasformar en productos de alto valor añadido.

    Bueno, de pasado andamos bien, ¿y de futuro qué?.Pues no se vislumbra nada relevante, salvo en el ámbito militar en donde los programas de carros, fragatas, submarinos y aviones van, costando mucho, razonablemente bien, dotando a nuestro país de tecnología punta de la que está más que necesitado. Las energías renovables son también un campo en donde se destaca. Sin estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías ya no hay un desarrollo posible. Está la agricultura, que, teniendo agua, es un activo importante para nuestro país, y por supuesto el turismo, sin el que nuestra balanza de pagos haría agua por todas partes. Pero hay un pregunta clave ¿está nuestra sociedad preparada para los nuevos empleos ¿.Lamentablemente la respuesta es negativa. Eso de la profesión “el campo” o las chapuzas, para ir tirando, tienen todavía recorrido.

    La emigración que nos llega tampoco contribuye a elevar la cualificación profesional de nuestra mano de obra. El servicio doméstico, y lo que salga, son las ocupaciones prioritarias de nuestros visitantes, sin oficio ni beneficio, que contribuyen muy poco, o nada, a garantizar nuestras pensiones futuras, cuando ellos son receptores de ayuda sociales y tienen ,en general, un saldo negativo en sus aportaciones a la sociedad.

    Otro buen lio para el empleo está en la robotización y en la inteligencia artificial que cambiarán muchas cosas y darán un vuelco al trabajo, tal y cómo lo conocemos, y hay que prepararse para ello. Después de perder tantos trenes por las guerras carlistas, los Gobiernos incompetentes y la falta de una clase empresarial a la altura de los tiempos, no podemos perder el tren que se avecina.

    Un gran plan de formación profesional es indispensable para el presente y para el futuro que se vecina, basado en la robotización y en la inteligencia artificial. ¿Y mientras tanto qué?.Pues dar formación a quien no la tiene- nacionales y emigrantes de profesión “lo que salga”- es una tarea, y atraer todo lo que se mueve por ahí y por allá es otra, nada fácil por supuesto. Naturalmente sin perder lo que hay, de lo contrario estaríamos en lo comido por lo servido.

    Los trabajos repetitivos, que tanto empleo ocupan, tienen los días contados. Un ejemplo es Telefónica que está prejubilando a varios miles de sus trabajadores para substituirlos por robots. La Banca ha hecho un proceso de reconversión que ha destruido un buen número de empleos, pasando la patata caliente a sus clientes. Muchos empleos clásicos han pasado al baúl de los recuerdos y allí se quedarán, cómo se han quedado los cocheros, maleteros y un largo etc.etc.

    Formación e inversión, para lo nuevo, manteniendo lo que funciona, es la receta para poder tener un país moderno y con visión de futuro. Y que ud. lo vea.

    Otro tema es la venta masiva de empresas, que desde los años ochenta ha ocurrido en España, perdiendo la dirección, el valor añadido y el control de las mismas. Decía Mitterrand “compren España, está en venta” y aquello que no podía volver a pasar, pasó. Lo que ocurrió con IBERIA, TABACALERA, ENDESA, HIDROELÉCTRICA DEL CANTÁBRICO, SANTA BARBARA, LOEWE y demás no debería de pasar de nuevo, aunque algunos pierdan los pingües beneficios que han conseguido en estas “operaciones”. El país no puede permitirse otra pérdida de soberanía económica como la que ha padecido. .

     

     

     

     

     

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