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  • Va de testigos.

    A finales de los ochenta, y principios de los noventa, algunos bancos tuvieron sus más y sus menos con el Ministerio de Hacienda por mor de sus inversiones en países extranjeros. En el ochenta y nueve falleció D. Pedro de Toledo, destacado promotor de la fusión de los bancos de Vizcaya y Bilbao.Naturalmente los directivos de esas entidades no desperdiciaron la ocasión que les brindaba la mala fortuna de D. Pedro, al que convirtieron en un cabeza de turco, o chivo expiatorio, responsable de todos los males, sin sombra de bien alguno, que aquejaban a esas entidades en sus relaciones con las autoridades bancarias y fiscales. D. Pedro de Toledo rindió, mortis causa, un gran servicio a esas entidades, que se sumaba a los muchos que les prestó en vida.

    Del accidente, en Barajas, del avión de SPANAIR también se culpó a los pilotos. La ocasión la pintan calva y ya se sabe que los muertos se defienden muy mal. El aforismo de que en los accidentes aéreos suele haber más de una causa se dejó para mejor ocasión. Se cerró el asunto y el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

    Lo del metro de Valencia ídem de ídem. En lo del ALVIA y el PRESTIGE tanto el maquinista como el capitán afortunadamente sobrevivieron, y tienen y han tenido ocasión para defenderse. Lo del ALVIA está abierto y los análisis de riesgos tienen mucho que decir, con la condición de que les dejen que digan

    En las comparecencias, como testigos, del caso Gurtell de antiguos y actuales responsables del Partido Popular ha aparecido el nombre de D. Álvaro Lapuerta, que fue Tesorero de ese Partido. El Tribunal que juzga este caso ya señaló,en su momento,que “queda debidamente acreditada su demencia sobrevenida ” y decidió archivar la causa contra él “hasta que recobre la salud". D. Álvaro tiene 90 años.

    D. Álvaro tuvo que desarrollar, en sus tiempos, una actividad desbordante ya que, al parecer, era el factótum de todo cuanto sucedía. Los comparecientes no dejan de señalarlo así, y como no cabe pensar que las ilustres personalidades que comparecen como testigos, y por tanto obligados a decir verdad, mientan, o hayan acordado su declaración, solamente cabe pensar en la tremenda casualidad que supone esa demencia sobrevenida, que nos ha impedido conocer la versión de D. Álvaro sobre esta cuestión, lo que con toda seguridad  es de suponer que resultara muy de provecho.

    De lo dicho por los comparecientes también se desprende la erosión que el paso del tiempo produce en las facultades mentales de las personas, incluso en aquellas que han desarrollado trabajos de alta cualificacion y que siguen manteniéndose activas en puestos muy bien retribuidos, como pueden ser el de consejeros de empresas del IBEX 35.La memoria reciente también les falla , no recuerdan casi nada de su etapa pasada en puestos de responsabilidad política, y por ello hay que desearles que ese deterioro cognitivo no siga avanzando hasta el punto de que pudiera impedirles desarrollar sus actuales cometidos.

    La lentitud de muchos procesos judiciales, fruto en buena parte de procedimientos muy garantistas, llenos de recursos de toda índole, por donde se mueven con pericia los navegantes más avezados, hacen que el transcurso del tiempo sea también un elemento cuya importancia, como se ve en este caso, no pueda ser desdeñada a priori.

     

     

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