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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 11
    Junio
    2020

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    SOCIEDAD Oviedo

    Adéu-siau, Rosa Maria

    Adéu-siau, Rosa Maria

    Vaya año de pérdidas que nos ha caido encima, Dios mío!

    Aún no levantamos cabeza por la muerte de Pau Donés y en menos de 24 horas nos comunican el fallecimiento de la actriz Rosa Maria Sardà.

    No llegué a conocerla pero me hubiera gustado. Siempre me pareció, además de una mujer verdaderamente graciosa, una artista sensible y una luchadora realista.

    Como ella misma señaló en una de sus últimas entrevistas, la que le hizo Jordi Évole hace pocas semanas, no estamos preparados para la muerte. Y así es. No lo estamos en absoluto. Y desde luego la suya nos ha dejado a todos un poco más huérfanos. Como si hubiéramos perdido a una madre o a una tía muy querida.  

    En esa misma entrevista la vi un poco triste y afectada por todo. Ahora imagino que ella a su manera también se estaba preparando. ¿Cómo no iba a estar afectada por todo lo que sucedía en nuestro país, ella que era sensibilidad en estado puro?

    Me gustó escuchar su mensaje desnudo y honesto. Percibir cómo buscaba luz en la oscuridad de una situación tan difícil. La enfermedad y la muerte son palabras mayores con las que ella tuvo que lidiar durante largo tiempo en su personal lucha contra el cáncer.

    También resaltar, me encantó, la entrevista que le hizo su propio hermano, Xavier Sardà. Los dos estuvieron maravillosos. Entre ellos se palpaba esa bonita complicidad que a veces puede crecer entre hermanos. Una hermosa amistad. 

    Creo que Rosa María no era del todo consciente de su grandeza. Explicó que había tenido que luchar contra muchas inseguridades. Pero eso, a su vez, la hizo y hace más grande aún.

    Qué valiente admitir, al referirse a su profesión, que tal vez no pudo ser la actriz que ella quería ser. ¿Cuántas grandes actrices no habrán sentido algo parecido? 

    Retomando el tema de la muerte. En nuestra cultura, más bien materialista, la muerte es un hecho carente de sentido. Tenemos que aceptarla como parte de la vida porque no nos queda otra. Es ley de vida. Pero la realidad es que nadie está nunca conforme con la muerte. Ni con la propia ni con la de los demás.

    No es posible convencer a nadie de las maravillas de hacer un viaje al más allá. Y menos si no crees en dioses que vayan a acogerte en su seno. Y no digo ya con este síndrome de cueva que nos ha provocado en mayor o menor medida la pandemia. Ahora, dar una vuelta por la montaña resulta ser toda una hazaña.

    Por eso pienso que a ella le gustaría que poco a poco y desde la responsabilidad logremos recuperar de nuevo nuestra libertad. Porque sólo desde ahí será posible espantar al miedo y no darle tantas vueltas a estos asuntos. Ojalá eso sea posible pronto.

    Me apena pensar que pudiera irse con la creencia de que nuestro mundo estaba tan perdido como podrido. O que se fuera creyendo que su lucha no sirvió de nada. Estoy convencida de que no es así. Estoy segura de que su vida ha dejado una huella profunda. 

    Desde la distancia la admiraba y la admiro. De las pocas cómicas con las que me reía a mandíbula batiente y a la vez me encantaba escuchar en declaraciones por su coherencia en lo social y político.

    Siempre me identifiqué con su manera de ver el mundo. Inclusive con ese humor compuesto de gestos que hablan por si mismos. Esa cara de circunstancias, esos silencios y muecas que la hacían absolutamente cercana, tan humana y genial.

    La echaremos tanto de menos que no hay palabras para describirlo.

    Adéu-siau, Rosa Maria. 

     

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