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Susana Moll Sarasola

Soy cantautora y madre de dos hijos.

Sobre este blog de Sociedad

En este espacio me gustaría tratar temas de diversa índole. Me interesan tantas cosas!


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  • 26
    Febrero
    2018

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    SOCIEDAD Oviedo

    Libertad de expresión ó libertad de agresión

    Cuestionar constantemente la democracia es un síntoma inequívoco de que vivimos en un estado democrático. Y si lo hiciéramos de una manera constructiva hasta sería muy positivo. Pero esta duda existencial crónica que nos envuelve y emerge a raíz de cualquier pequeño incidente denota que lo que en realidad sucede es que nuestra sociedad es una sociedad inmadura. En esta ocasión, le ha tocado al rapero Valtonyc, quien innjurió a la corona, a algunos políticos y empresarios y enalteció a la banda terrorista Eta en 16 canciones que no tienen desperdicio.

    No comparto la desproporcionada pena impuesta por el Tribunal Supremo, tres años y ocho meses de cárcel me parecen una pena demasiado dura para un joven inmaduro que simplemente ha metido la pata hasta el fondo. Tampoco creo que haya que convertir a este joven en el héroe del pueblo y volver a cuestionárnoslo todo, nuestra democracia incluida.

    El concepto de responsabilidad es mucho más interesante que el de culpabilidad, y nos da margen para maniobrar y mejorar ciertos aspectos de nuestra sociedad. Todos tenemos algo que ver con lo que sucede, no sólo nuestros líderes. Culparles a ellos de todo y eximirnos de cualquier responsabilidad no es más que una muestra clara de esa inmadurez. Cuestionar el “establishment” y a la vez querer formar parte de él es una contradicción.

    El rap me parece una forma constructiva de canalizar las voces de los que más sufren y por ello me merece todo el respeto del mundo. Pero como madre a veces soy muy crítica con algunos artistas de rap por sus constantes insultos a la mujer y por su enaltecimiento de lo marginal, entre otras cosas el mundo de la droga, la delincuencia, el tráfico de armas, la cárcel. Y aunque no osaría meter a todos los artistas de rap en el mismo saco, porque hay de todo como en todas partes, sí me atrevo a afirmar que en general la temática de algunos raperos no es el ideal de educación para nuestros jóvenes.

    Por otro lado, pocos son los raperos que renuncian a hacer fortuna. Como dije antes, machacan al “establishment” pero luego están encantados de poder llegar a formar parte de él. Y si no que se lo digan a Eminem o a Jay Z, dos de los raperos más ricos y admirados del mundo.

    Vivimos un momento de incertidumbre porque estamos rodeados de mucha gente rabiosa dispuesta a cargárselo todo sin ofrecer nada a cambio. Estas personas sólo se quejan y reaccionan reactivamente para sembrar desorden y caos.

    Considero que está bien que todos aprendamos que existen ciertos límites y valores, y que no podemos decir cualquier cosa impunemente. Esto debería ser extensible a todas las esferas de la sociedad.

    Si nos dedicamos al arte; música, pintura o a la escritura, podemos criticar pero no poniendo nombres y apellidos, si no inventando personajes.

    Es cierto que algunos jueces también pueden equivocarse. Pero no pensemos que el gobierno y la monarquía tienen comprados a todos los jueces y que vivimos en un Estado Opresor como trata de demostrar el separatismo catalán. No caigamos en la trampa de terminar creyendonos sus mentiras que no dejan de ser más que un estrategia para salirse con la suya y recibir el tan ansiado apoyo internacional. Es cierto que ha habido una serie de casos sopechosos de ir contra la libertad de expresión pero no por ello debemos concluir que no hay libertad de expresión en España.  

    Hay pues que tender al ideal pero a la vez asumir que las personas no son perfectas y que, mal que nos pese, podemos cometer errores.

    El poder corrompe no sólo a los líderes, también al pueblo.

    El problema es que la corrupción del pueblo se mira con benevolencia, hasta se considera legítima y la del gobierno en cambio se mira con lupa. Cuando en realidad ambas son igual de ilegítimas y a menudo están correlacionadas.

    Ya lo decían los griegos, sólo los filósofos están capacitados para ser buenos gobernantes. Tal vez deberíamos recuperar la figura del filósofo rey de la Grecia Antigua para crear una clase política de sólido y profundo nivel ético. Pero para ello también el pueblo debe madurar y estar a la altura de esos valores. Y aceptar que estamos en un estado derecho y que hay que respetar la ley aunque haya leyes con las que tal vez no estemos de acuerdo. Podemos tratar de cambiarlas pero siempre buscando consenso.

    En mi opinión, en ningún caso debemos confundir la libertad de expresión con la libertad de agresión. Está muy bien tener ideas propias.  Todo se puede decir pero siempre con educación y respeto. El amor es la mejor herramienta para el cambio. 

     

     

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